Familia · 6 de junio de 2022

Vacaciones con un niño con necesidades especiales: cómo prepararlas

Elegir destino, anticipar con fotos y agenda visual, qué llevar, viajar en silla de ruedas (aeropuertos, trenes, playas) y qué hacer si algo se desborda.

Escrito por Equipo clínico de anda CONMiGO. Terapeutas de la red, que escriben y revisan lo que aquí se cuenta.

Elegir destino

Unas vacaciones con un niño con necesidades especiales (autismo, una discapacidad motora, dificultades sensoriales, un retraso del desarrollo) no son peores vacaciones. Son vacaciones que hay que preparar más. La improvisación, que a otras familias les funciona, aquí suele salir cara. Y la buena noticia es que preparar bien tiene premio: cuando el niño sabe lo que va a pasar y el sitio le encaja, el descanso llega para todos.

Lo primero es el destino, y aquí la pregunta no es «¿dónde nos apetece?» sino «¿dónde va a estar bien él?». Algunas preguntas que ayudan:

  • ¿Es un sitio para quedarse o para moverse? A muchos niños les va mejor un solo alojamiento y hacer excursiones cortas desde allí que cambiar de hotel cada dos noches. Relajarse también es un plan.
  • ¿Cómo es de ruidoso, de luminoso, de lleno? Un hotel con animación a todo volumen y un bufé con trescientas personas puede ser insoportable para un niño con hipersensibilidad auditiva. Un apartamento tranquilo o una casa rural pueden ser mejor idea que un resort.
  • ¿Hay un rincón tranquilo? En el alojamiento y en los sitios que vais a visitar. Un lugar donde retirarse diez minutos cuando todo es demasiado.
  • ¿Cómo será la comida? Si come pocas cosas, un alojamiento con cocina os da control. Y meted en la maleta lo que sabéis que come.
  • ¿El personal entiende? Preguntad antes de reservar. Cada vez más hoteles y destinos se preparan para acoger a niños con distintas capacidades, y los que lo hacen suelen decirlo con gusto.
  • ¿Qué pasa si hay que volver antes? Un destino a dos horas de casa perdona más que uno a dos vuelos.

Si vuestro hijo está dentro del espectro autista, tenemos también consejos concretos para ir a la playa con un niño con TEA y para gestionar la regulación sensorial cuando hace mucho calor.

Anticipar: fotos, agenda visual, rutinas

Si hay una herramienta que marca la diferencia en estas vacaciones es la anticipación. Un niño que no sabe qué va a pasar vive en alerta; uno que lo sabe puede disfrutar. Las entidades de autismo lo repiten, y vale para cualquier niño al que los cambios le cuesten.

Antes de salir

  • Fotos reales del alojamiento, de la playa, del coche o del tren, de las personas que vais a ver. Buscadlas en internet, imprimidlas o hacedle un pequeño álbum. Miradlo juntos varias veces, empezando días antes.
  • Una cuenta atrás en el calendario: tachar días ayuda a entender «cuándo».
  • Un cronograma de los momentos difíciles: qué pasa exactamente al coger un avión o un tren, paso a paso. Facturar, esperar, la cola, el ruido del despegue. Lo que se ha contado antes, asusta menos.
  • Historias sociales sencillas para lo nuevo: cómo es un restaurante, qué pasa si el tren se retrasa, qué hacemos si hay que cambiar de plan. Si el terapeuta os ayuda a prepararlas, mejor.

Durante

  • Una agenda visual del día, cada mañana: qué hacemos por la mañana, dónde comemos, qué hacemos por la tarde, a qué hora nos vamos a dormir. Puede ser una hoja con dibujos o tarjetas con velcro. Que participe en montarla.
  • Mantened lo que se pueda mantener: la hora de acostarse, el ritual de antes de dormir, el desayuno que le gusta. Si en casa se duerme con la misma canción, la canción viaja.
  • Alternad actividad y calma. El verano llena el día de estímulos: calor, ruido, gente, piscina, crema, ropa distinta, visitas. Después de algo intenso, un rato tranquilo. No hace falta aprovechar cada hora.
  • Rellenad los tiempos muertos: las esperas y las transiciones son los momentos en que más se descontrola. Tened a mano algo que sepáis que le calma o le entretiene.
  • Avisad al personal (del hotel, del avión, del restaurante) de que vuestro hijo tiene autismo o una necesidad concreta. La mayoría reacciona mucho mejor cuando lo sabe.
  • Respetad la repetición. A muchos niños les encanta la tradición: el mismo helado en el mismo sitio, el mismo juego de mesa cada tarde. No es aburrido para él; es seguro. Dejad espacio para eso.

Y una expectativa realista: las vacaciones cansan más que la rutina, también a él. Va a estar más descontrolado de lo habitual algún día. No es que lo estéis haciendo mal.

Qué llevar

Además de lo de siempre, esta maleta lleva unas cuantas cosas que en casa no hace falta pensar porque están:

  • Sus objetos de seguridad: el peluche, la manta, el cojín, el juguete que le calma. Aunque ocupen. Si hay uno imprescindible, llevad un repuesto.
  • Material sensorial: cascos o tapones si le molesta el ruido, gafas de sol si le molesta la luz, algo para morder o apretar, una prenda de peso si la usa.
  • Comida segura: lo que sabéis que come, en cantidad para los primeros días y para las esperas.
  • La agenda visual y las fotos, con tarjetas de sobra y algo para pegarlas.
  • Medicación y documentos: informes médicos, la tarjeta sanitaria, el teléfono del pediatra y del centro de terapia. Si viajáis fuera de España, la tarjeta sanitaria europea o el seguro.
  • Una identificación que lleve él encima (pulsera, tarjeta en el bolsillo) con vuestro teléfono, sobre todo si tiende a alejarse o le cuesta comunicarse.
  • Si va en silla: herramientas básicas, cámara de repuesto si es neumática, cargador si es eléctrica, y una bolsa impermeable para lo que no puede mojarse.

Si va en silla de ruedas: playas, rutas y ciudades accesibles

Viajar con un niño que usa silla de ruedas cambia una cosa sobre todo: hay que dedicar más tiempo a mirar antes. Que un sitio diga «accesible» no siempre significa lo mismo. Preguntad por lo concreto: anchura de puertas, ducha a ras de suelo, ascensor, plazas de aparcamiento reservadas, si se puede llegar a la orilla, si hay rampa o escalones en la entrada.

Transporte

  • Avión: en los aeropuertos españoles, Aena ofrece un servicio de asistencia gratuito para personas con movilidad reducida. Hay que solicitarlo «al menos 48 horas antes de la salida» del vuelo, a través de la aerolínea o la agencia, de la web o la app de Aena, o por teléfono. La cita en el punto de encuentro es dos horas y media antes del vuelo. Avisad también a la aerolínea de que viajáis con silla propia.
  • Tren: el servicio de asistencia en estaciones (Adif Acerca, que gestiona la asistencia para los viajeros de Renfe) es gratuito e incluye traslado por la estación, ayuda para subir y bajar del tren y acompañamiento al asiento. En las estaciones con servicio permanente se puede pedir hasta 30 minutos antes; en las de servicio puntual, hasta 12 horas antes. Comprobad qué tipo tiene vuestra estación.
  • Coche: llevad la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida; sirve en toda España.

Playas

Cada vez hay más playas con zonas de baño accesible: pasarelas hasta la orilla, sillas anfibias, duchas y aseos adaptados, sombra reservada y, en algunas, personal que ayuda en el baño. Un ejemplo bien documentado es Almería: la federación de asociaciones de personas con discapacidad de la provincia (FAAM) publica una guía de accesibilidad a las playas que recoge 40 puntos accesibles en doce municipios, con sillas y muletas anfibias, asistencia de grúa para las transferencias y personal que asiste el baño. Muchos ayuntamientos de la costa tienen servicios parecidos; buscad «playa accesible» o «baño asistido» con el nombre del municipio y llamad para confirmar horario, porque el servicio suele funcionar solo en temporada y a veces hay que reservar la silla anfibia.

Rutas por la naturaleza

Hay senderos pensados para que una silla pueda recorrerlos. Dos ejemplos comprobados:

  • Llanos del Rabel, en el Parque Natural Sierra de Grazalema (Cádiz): un camino ancho, de pendiente suave y firme compactado, por el bosque de pinsapos. Requiere autorización del parque (se pide a la Junta de Andalucía) y hay que solicitar la llave de la cancela en la oficina del parque.
  • Sendero Donarque, en los Pinares de Rodeno (Sierra de Albarracín, Teruel): unos 700 metros con pavimento uniforme y bordillos laterales, desde el centro de interpretación de pinturas rupestres (accesible) hasta un área recreativa, con dos plazas de aparcamiento reservadas y pasarelas de madera para llegar a las pinturas.

En cualquier ruta, comprobad la información en una fuente actualizada antes de ir (el portal del parque natural o plataformas de turismo accesible), porque un sendero que era practicable puede dejar de serlo tras una temporada de lluvias.

Ciudades

Las ciudades grandes suelen ser más fáciles de lo que uno teme: rebajes en las aceras, transporte público adaptado, museos con ascensor y oficinas de turismo que informan de rutas accesibles. Antes de ir, buscad si la oficina de turismo tiene un plano o una guía de accesibilidad (muchas la tienen) y comprobad el acceso a las dos o tres cosas que más queráis ver. Preguntad también por las «horas tranquilas» que algunos museos ofrecen para visitantes con necesidades sensoriales.

Cuando algo se descontrola

Va a pasar. Una rabieta en el aeropuerto, una crisis en el restaurante, un llanto que no para en la habitación del hotel. Preparar bien reduce las veces, no las elimina. Cuando ocurra:

  • Primero, seguridad: lejos de la carretera, del agua, de los bordes. Y luego, reducir estímulos: salir del sitio ruidoso, buscar sombra, bajar la voz.
  • Vosotros, la calma. Es lo más difícil y lo que más funciona. No es el momento de razonar ni de exigir. Es el momento de estar.
  • Ignorad las miradas. Habrá quien no entienda. No les debéis explicaciones y no las necesitáis para hacer lo que sabéis que le ayuda.
  • Después, no analicéis en caliente. Cuando esté recuperado, volved a lo previsto o adaptadlo. Y esa noche, pensad qué lo desencadenó (cansancio, hambre, ruido, un cambio no anticipado) para ajustarlo mañana.
  • Bajad el listón del día siguiente. Si hoy fue duro, mañana toca un plan corto y conocido.

Si notáis que en vacaciones las crisis son mucho más frecuentes o intensas que en casa, o que os están desbordando, es información valiosa para el centro. En septiembre, contadlo. Las pautas para la próxima vez se preparan con tiempo y a medida.

Y una última cosa: unas vacaciones con un niño con necesidades especiales pueden salir bien. No perfectas, pero bien. Con un destino que le encaje, mucha anticipación, la maleta pensada y un plan B en la manga, se convierten en recuerdos para toda la familia. En eso también, nunca camináis solos.

Fuentes

  1. Fundación ConecTEA · Me voy de vacaciones con mi hijo/a autista. ¿Qué tener en cuenta? — Anticipar cuándo y en qué consiste el cambio; apoyos visuales (fotos, dibujos, libro de imágenes); historias sociales; cronograma de momentos concretos (avión, tren); avisar al personal; rellenar tiempos muertos y transiciones.
  2. Ambitious about Autism · Preparing to go on holiday when you're autistic (24-06-2024) — Rutina diaria escrita, tiempo de calma planificado cada día, buscar fotos del destino y su accesibilidad, llevar comida segura y ropa de repuesto.
  3. Aena · Servicio de asistencia a personas con movilidad reducida o discapacidad — Servicio gratuito; solicitar al menos 48 horas antes; canales; cita en el punto de encuentro 2,5 horas antes; informar a la aerolínea.
  4. Renfe · Servicio de asistencia para viajar en tren (Adif Acerca) — Servicio gratuito; traslado en silla de tránsito, ayuda para subir y bajar, acompañamiento; plazos de 30 minutos (servicio permanente) o 12 horas (servicio puntual).
  5. FAAM · Guía de Accesibilidad a las playas de Almería — 40 puntos accesibles en 12 municipios; sillas y muletas anfibias; asistencia de grúa y personal que asiste el baño; pasarelas, aseos adaptados, sombra.
  6. TUR4all · Sendero Llanos del Rabel (Parque Natural Sierra de Grazalema) — Accesibilidad parcial del sendero; hay que pedir la llave de la cancela en la oficina del parque; informe aportado por profesionales.
  7. Equalitas Vitae · Sendero accesible Donarque (Pinares de Rodeno) — Poco más de 700 m, pavimento uniforme y bordillos, 2 plazas reservadas, centro de interpretación accesible, pasarelas de madera y mirador adaptado.

Nunca camináis solos

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