Antes de la cita: qué hace falta (casi nada)
Pedir una primera valoración para un hijo da un poco de vértigo. Muchas familias lo retrasan semanas porque no saben si «es para tanto», si necesitan un informe, si tienen que saber qué le pasa antes de llamar. Vamos a quitar de en medio esas dudas antes de contaros qué pasa el primer día.
- No hace falta un diagnóstico. La valoración inicial sirve precisamente para orientar: identifica qué pasa y qué disciplinas conviene implicar. Llegar sin diagnóstico es lo habitual, no la excepción.
- No hace falta un informe médico para una primera valoración. Si lo tenéis (del pediatra, de neurología, del colegio), traedlo, porque orienta mucho. En fisioterapia, cuando hay una patología neurológica o respiratoria, el informe médico es muy recomendable; pero si no lo tenéis, la valoración se hace igual.
- No hace falta que sepáis qué necesita ni cómo se llama. Da igual si no sabéis si «es logopedia» o «es terapia ocupacional». Eso lo aclara la valoración. Vosotros solo tenéis que contar qué habéis notado.
- No hace falta esperar a que el problema sea grande. Si algo os preocupa, se mira. Y si resulta que puede esperar, os lo diremos igual de claro.
Lo único que sí conviene hacer antes es pensar un poco en lo que os preocupa: desde cuándo, en qué situaciones, qué os ha dicho el colegio o el pediatra, si en casa hay algo que funciona. No para hacer un examen, sino porque en la cita se os va a preguntar y tenerlo fresco ayuda.
Qué pasa el primer día
En anda CONMiGO el proceso tiene cuatro pasos, y la primera valoración es el primero: valoración inicial → plan personalizado → intervención → evolución. Toda la red trabaja con el mismo sistema de calidad propio.
El objetivo de ese primer día es entender qué pasa. Como decimos en nuestra página de terapias, es «una valoración inicial que ordena lo que observáis en casa». No es una sesión de tratamiento ni un examen que se aprueba o se suspende. Es una conversación con vosotros, un rato con vuestro hijo y una mirada global de un equipo que trabaja seis disciplinas bajo un mismo plan: logopedia, psicología, atención temprana, psicopedagogía, terapia ocupacional y fisioterapia.
¿Qué significa «global»? Que aunque hayáis venido porque «no habla bien», el profesional se fija también en cómo juega, cómo se mueve, cómo se relaciona con vosotros y con él, cómo tolera los cambios o los ruidos. Muchas veces lo que preocupa a la familia y lo que hay detrás no coinciden del todo, y mirar el conjunto evita empezar por el sitio equivocado.
Con los niños pequeños, la valoración se hace jugando. No van a sentarle en una mesa a hacer fichas. Van a jugar con él en el suelo, a proponerle cosas, a observar. Un niño de tres años que juega está mostrando su lenguaje, su motricidad, su atención y su manera de relacionarse mejor que con cualquier prueba. Con niños mayores puede haber, además, alguna prueba estandarizada; en la evaluación psicopedagógica, por ejemplo, se combinan entrevista con la familia, pruebas estandarizadas y observación.
Cuánto dura y quién está
Aquí seremos honestos: la duración depende del centro, de la edad del niño y del motivo de consulta, y por eso no la ponemos aquí. Os lo dice el centro al pedir la cita, junto con el precio y el horario. Lo que sí podemos deciros es que una primera valoración no se hace con prisa y que, si hace falta más de una sesión para tener una imagen clara, se os explica y se planifica.
¿Quién está? El profesional de la disciplina que mejor encaja con el motivo de consulta, o más de uno si el caso lo pide, porque la valoración es del equipo. Y vosotros. En los más pequeños, la familia está dentro toda la sesión; en niños mayores, es habitual combinar un rato con el niño y un rato de orientación con la familia. Si tenéis dudas sobre si vuestro hijo debe entrar solo, preguntadlo al pedir la cita.
Si podéis, id los dos, o quien más tiempo pase con él. La información del día a día es la que más vale, y dos miradas ven más que una.
Qué os van a preguntar
La entrevista con la familia es la mitad de la valoración. No hay respuestas buenas ni malas; hay información. Lo que suele salir:
- Qué os preocupa y desde cuándo. Con vuestras palabras. «No se le entiende», «se tira al suelo por todo», «el cole dice que no atiende».
- Cómo fue el principio: embarazo, parto, prematuridad, primeros meses, cuándo empezó a sentarse, a andar, a decir palabras.
- Cómo es su día: cómo duerme, cómo come, cómo se viste, cómo juega, cómo se relaciona con otros niños y con los adultos.
- Qué dicen los demás: el pediatra, la escuela infantil, el tutor, el orientador. Traed lo que tengáis por escrito.
- Qué habéis probado y qué ha funcionado o no. Esto ahorra mucho tiempo.
- Cómo estáis vosotros. Sí, también. Una familia agotada necesita pautas distintas a una que llega con energía, y no hay nada de qué avergonzarse.
Y va a haber preguntas que no sabréis responder. Es normal. «No me he fijado» es una respuesta válida y, de hecho, útil: os da algo concreto que observar la semana siguiente.
Qué os lleváis
Al final de la valoración (o de las sesiones de valoración, si hacen falta varias) os lleváis tres cosas.
Una explicación que entendáis
Qué ha visto el profesional, en qué coincide con lo que os preocupaba y en qué no, qué le parece que merece trabajarse y qué puede esperar. Sin jerga sin explicar. Si no entendéis algo, preguntad hasta entenderlo; esa es la norma de la casa.
Una orientación, no un diagnóstico
La valoración inicial orienta, no diagnostica. Un diagnóstico, cuando procede, es un proceso más largo y a veces corresponde a otros profesionales (neuropediatría, salud mental infantil). Lo que os lleváis el primer día es una lectura de qué está pasando y una propuesta de por dónde empezar. Si el profesional considera que hace falta una derivación (al pediatra, a un especialista, a una prueba concreta), os lo dice.
Una propuesta de plan, o la tranquilidad de que no hace falta
Si hay algo que trabajar, se os propone un plan personalizado: qué objetivos, qué disciplina o disciplinas, con qué frecuencia. Cuántas sesiones a la semana depende de cada caso; se define en ese plan y se revisa según la evolución. Y si la conclusión es que lo que os preocupaba está dentro de lo esperable para su edad, también os lo diremos: a veces lo que una familia necesita es que alguien con criterio le diga «esto puede esperar, y estas son las señales que os avisarían de que ya no».
En el caso de la evaluación psicopedagógica, además, hay un informe escrito con el perfil de aprendizaje del niño, sus puntos fuertes y orientaciones para casa y para el colegio, pensado para poder compartirse con el centro educativo. En otras disciplinas, preguntad al centro qué documentación se entrega tras la valoración.
Y después: el plan
Si seguís adelante, lo que viene es el segundo paso: el plan. Hay algunas cosas de cómo trabajamos que conviene que sepáis desde el principio, porque cambian la experiencia:
- Un solo plan, no seis tratamientos. Si vuestro hijo necesita logopedia y terapia ocupacional, los dos profesionales trabajan bajo los mismos objetivos y se coordinan entre sí. La familia no tiene que hacer de intermediaria.
- La familia, dentro. Os damos pautas concretas para casa, porque lo que se trabaja en sesión se sostiene en el día a día. Y tenemos una Escuela de Familias donde formaros. Nunca camináis solos.
- Coordinación con el colegio, siempre con vuestro permiso: hablamos con tutores y orientadores para que los apoyos lleguen también al aula.
- Se mide y se ajusta. Los objetivos se revisan periódicamente; el plan cambia cuando hace falta y se da el alta cuando los objetivos se cumplen.
- Continuidad. Si vuestro hijo cumple 14 años en medio del proceso, pasa a anda CONMiGO TEENS con el plan y el historial, sin empezar de cero.
Preguntas que podéis hacer
Apuntadlas antes de ir, porque en la cita se olvidan:
- ¿Qué habéis visto que coincide con lo que nos preocupa, y qué no?
- ¿Qué es lo más importante ahora y qué puede esperar?
- ¿Qué disciplina o disciplinas proponéis, y por qué esa combinación?
- ¿Con qué frecuencia, y cuándo revisaremos si funciona?
- ¿Qué podemos hacer nosotros en casa desde esta semana?
- ¿Habláis con el colegio? ¿Qué necesitáis de nosotros para eso?
- ¿Deberíamos consultar también con el pediatra o con algún especialista?
- ¿Qué señales nos dirían que va bien, y cuáles que hay que cambiar algo?
Cuánto cuesta
Sabemos que es una de las preguntas que más se buscan antes de llamar, y merece una respuesta directa aunque no podamos daros una cifra aquí.
El precio de la valoración y de las sesiones os lo dice el centro al pedir la cita, porque puede variar según el país y la ciudad. Lo que sí es igual en toda la red, y forma parte de nuestros principios: cualquier terapia tiene el mismo coste, sea cual sea la disciplina que la realice. Una sesión de logopedia no cuesta más que una de psicología ni menos que una de fisioterapia. Así la decisión de qué necesita vuestro hijo se toma por criterio clínico, no por precio.
Preguntad también al centro por la duración de las sesiones, por cómo funcionan las cancelaciones y por si hay alguna ayuda pública a la que podáis optar en vuestra comunidad o país; os orientarán. Y si el coste es una barrera, decidlo desde el principio: es mejor plantear un plan realista que empezar uno que no se va a poder sostener.
Lo que os pedimos para empezar es lo de siempre: contadnos qué habéis notado. Aunque no sepáis ponerle nombre. Desde ahí se mira, y desde ahí se decide juntos.
Fuentes
- anda CONMiGO · El Método (valoración inicial, plan, intervención, evolución; enfoque 360º; principios) — Los cuatro pasos del proceso; familia, equipo y entorno coordinados; Escuela de Familias; principio «Sostenible»: cualquier terapia tiene el mismo coste independientemente de la disciplina.
- anda CONMiGO · Terapia infantil 0-14 años — Seis disciplinas bajo un mismo plan; no hace falta diagnóstico para pedir cita; la valoración inicial ordena lo que observáis en casa; frecuencia definida en el plan y revisada; coordinación con el colegio; paso a TEENS a los 14 con el historial.
- anda CONMiGO · Psicopedagogía — La evaluación psicopedagógica incluye entrevista con la familia, pruebas estandarizadas, observación e informe con perfil de aprendizaje y orientaciones, compartible con el colegio.
- anda CONMiGO · Psicología infantil — En los pequeños se trabaja a través del juego; combinar sesiones con el niño y de orientación con la familia; coordinación con el colegio con permiso de la familia; alta cuando se cumplen los objetivos.
- anda CONMiGO · Fisioterapia infantil — Para una valoración inicial no siempre hace falta informe médico; en patología neurológica o respiratoria es muy recomendable.
- anda CONMiGO · Terapia ocupacional — La derivación médica no es imprescindible para una valoración inicial; el informe médico o escolar ayuda a orientar.
- anda CONMiGO · Atención temprana — No hace falta diagnóstico previo; la familia aporta la información del día a día; objetivos revisados periódicamente.


