Atención temprana · 10 de marzo de 2022

Masaje infantil: para qué sirve y cómo hacerlo en casa

Qué aporta de verdad el masaje al bebé (y qué no), cuándo hacerlo y cuándo no, cómo preparar el momento, la secuencia paso a paso y errores frecuentes.

Escrito por Equipo clínico de anda CONMiGO. Terapeutas de la red, que escriben y revisan lo que aquí se cuenta.

Qué aporta el masaje al bebé y a vosotros

Vamos a empezar por lo que no vamos a deciros. Durante años se ha escrito que el masaje «refuerza el sistema inmunológico», «mejora la densidad ósea», «acelera la mielinización» o «reduce la violencia en la sociedad». Nada de eso tiene respaldo, y nosotros también lo habíamos publicado. Lo quitamos.

Lo que sí sabemos, con honestidad:

  • La revisión Cochrane sobre masaje en bebés sanos de menos de seis meses (34 ensayos) encontró algunos efectos pequeños en peso, sueño y tiempo de llanto, pero la calidad de los estudios era baja y esos efectos desaparecían al quedarse solo con los estudios fiables. Su conclusión es que la evidencia no permite recomendar el masaje como tratamiento en bebés sin problemas. Es decir: el masaje no «hace» nada medible que un bebé sano necesite.
  • Y sin embargo, los pediatras de atención primaria lo recomiendan en sus consejos para el desarrollo de 0 a 6 meses: «son buenos los masajes y las caricias», ayudan al bebé a relajarse y a conocer su cuerpo, y «favorecen las relaciones afectivas». Las dos cosas son compatibles: el masaje no es una terapia, es una forma de estar con vuestro hijo.

Ahí está su valor real. La OMS resume lo que un bebé necesita para desarrollarse bien en la idea de cuidado receptivo: adultos que notan lo que pide, lo entienden y responden a tiempo. El masaje es diez minutos al día de exactamente eso: piel con piel, cara a cara, mirando sus señales y ajustándoos a ellas. Las guías de cuidados posnatales (NICE) recomiendan justamente el contacto piel con piel, la interacción cara a cara y responder a las señales del bebé como forma de favorecer el vínculo.

Para vosotros, sobre todo para quien se siente más torpe con un recién nacido, es una manera concreta de tocarlo, conocerlo y leerle: qué le gusta, cuándo se satura, cómo avisa. Eso no lo mide ningún ensayo, pero se nota.

Cuándo empezar y cuándo no

Cuándo empezar. Desde las primeras semanas se puede acariciar; las caricias por todo el cuerpo son parte del juego del recién nacido. Un masaje más «formal», con aceite y secuencia, tiene sentido cuando el bebé aguanta despierto y tranquilo un rato y a vosotros os apetece. No hay una edad mínima oficial; sí la hay para los productos que se usan en su piel (ver más abajo).

El mejor momento del día es aquel en que el bebé está despierto, tranquilo y receptivo: ni con hambre ni recién comido, ni agotado ni a punto de dormirse. Después del baño suele funcionar, y es el momento que recomiendan los pediatras. Si en cuanto empezáis se pone a llorar, gira la cara o se pone rígido, no es el momento; probad otro día. Que sea un rato agradable para los dos es el único objetivo.

Cuándo no:

  • Si tiene fiebre, está decaído, vomita o rechaza las tomas: eso es motivo de consulta al pediatra, no de masaje.
  • Justo después de comer: esperad al menos un rato.
  • Si tiene la piel irritada o con lesiones en la zona, o el cordón todavía no se ha caído (evitad la tripa).
  • Si el bebé lo rechaza. El masaje no se impone; se ofrece.

Y un caso aparte: los bebés prematuros o con alguna condición médica. Ahí el contacto también es bueno, pero la forma de tocar, la intensidad y el momento los debe indicar el equipo que lo sigue. Preguntad antes.

Sobre los cólicos, que es por lo que muchas familias buscan el masaje: el cólico del lactante son episodios de llanto intenso e inconsolable (más de tres horas al día, más de tres días a la semana, durante más de tres semanas) en un bebé sano que gana peso, que empiezan hacia la tercera-sexta semana y desaparecen solos hacia los tres-cuatro meses. El masaje en la tripa, en el sentido de las agujas del reloj, es una de las medidas de confort que los pediatras mencionan, junto con el porteo, mecerlo o el ruido constante suave. Puede ayudar a calmarlo; no cura el cólico, que se va con el tiempo. Si el llanto viene con fiebre, vómitos repetidos o rechazo de las tomas, es consulta.

Preparar el momento: ambiente, luz, aceite

  • Calor. El bebé va a estar desnudo o casi. La habitación caldeada, sin corrientes. Id tapando con una toalla las partes que no estéis masajeando. Si tiene los pies o las manos fríos, acortad.
  • Luz suave. Que no le dé en la cara. Apagad la luz principal y dejad una lateral.
  • Postura. El bebé boca arriba sobre una superficie firme y segura (cambiador con vosotros delante, o vuestro regazo), de forma que os vea bien la cara. La cara es lo que más le interesa del masaje.
  • Vuestras manos. Limpias, calientes (frotadlas), sin anillos, relojes ni pulseras, uñas cortas.
  • Aceite. Los pediatras recomiendan, para hidratar la piel del recién nacido, aceites vegetales como el de almendras o cremas grasas aptas para bebés. Sin perfume, sobre todo los primeros meses. Poned poco: la idea es que las manos deslicen, no que el bebé quede empapado. Probad primero en una zona pequeña por si su piel reacciona. Si tiene dermatitis atópica u otra condición de la piel, que sea el pediatra quien os diga qué producto.
  • Vosotros. Respirad hondo un par de veces antes de empezar. El bebé lee vuestra tensión en las manos. Si estáis con prisa, mejor otro rato.

Cómo hacerlo, paso a paso

No hay una técnica «correcta». Esta es una secuencia sencilla, basada en la que describen los pediatras de atención primaria para bebés de 0 a 6 meses. Diez minutos bastan; menos si el bebé lo pide.

  1. Pedid permiso. Suena raro, pero funciona: frotad las manos con el aceite delante de él, decidle lo que vais a hacer, apoyad las manos quietas en su pecho un momento. Con el tiempo reconocerá la señal.
  2. Hombros y brazos. Desde el hombro hacia la mano, con presión suave y firme, como si «ordeñarais» el brazo. Abrid la palma y acariciad cada dedo. Repetid con el otro brazo.
  3. Pecho. Con las palmas abiertas, desde el centro del pecho hacia los hombros, como abriendo un libro.
  4. Tripa. Solo si el cordón ya se ha caído. Movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj, con la mano plana y sin apretar. Si tiene gases, a veces ayuda flexionarle suavemente las rodillas contra la tripa unos segundos y soltar.
  5. Piernas y pies. Igual que los brazos: desde el muslo hasta el tobillo, y después la planta del pie y cada dedo. A muchos bebés los pies son lo que más les gusta.
  6. Espalda. Ponedlo boca abajo, sobre vuestras piernas o en el cambiador, y acariciad desde el cuello hasta las nalgas con las dos manos, alternando. Este rato boca abajo, además, le anima a levantar la cabeza, que es justo lo que los pediatras recomiendan hacer varias veces al día (siempre despierto y vigilado; para dormir, boca arriba).
  7. Cara, si le gusta. Con las yemas, desde el centro de la frente hacia las sienes, y por los lados de la nariz hacia las mejillas. Hay bebés a los que no les gusta que les toquen la cara; respetadlo.
  8. Cerrad. Manos quietas, un momento de mirada, y a vestir. Si el masaje ha sido tranquilo, es un buen preludio del sueño.

Todo el rato: habladle, cantadle, miradlo. Si bosteza, aparta la mirada, se pone a llorar o se tensa, es que ya está: parad, aunque no hayáis terminado la secuencia. Aprender a leer ese «ya» es la mitad del masaje.

Errores frecuentes

  • Buscar un resultado. «A ver si así duerme», «a ver si se le pasan los cólicos». A veces pasa, y a veces no. Si el masaje se convierte en una cosa más que «tiene que funcionar», deja de ser lo que era.
  • Hacerlo cuando os viene bien a vosotros y no cuando el bebé está receptivo. Con hambre, con sueño o sobreestimulado, no es el momento.
  • Insistir cuando llora. El llanto durante el masaje no es «que se está relajando». Es «basta».
  • Demasiado aceite, o un producto perfumado en una piel de pocas semanas. Menos es más, y sin olor.
  • Apretar como a un adulto. La presión es la de acariciar con intención; no hay músculos que «soltar».
  • Frío. Un bebé destapado en una habitación fresca no disfruta nada. Si dudáis, tapadlo más y acortad.
  • Masajear la tripa con el cordón sin caer, o con la piel irritada.
  • Usarlo en lugar de una consulta. Si vuestro bebé llora mucho más de lo habitual, está rígido o muy blando, no os mira o no se calma nunca en brazos, eso no se arregla con masaje: se cuenta al pediatra. Tenemos una guía de señales de alerta edad por edad para saber qué mirar.

Si vuestro hijo tiene alguna dificultad en el desarrollo, el equipo de atención temprana o de fisioterapia infantil puede enseñaros a adaptar el contacto a lo que él necesita. Y si simplemente queréis un rato bueno con vuestro bebé al salir del baño, ya lo tenéis: no hace falta más.

Fuentes

  1. Cochrane · Massage for promoting mental and physical health in typically developing infants under the age of six months — 34 ensayos; efectos pequeños en peso, sueño y llanto que desaparecen al excluir estudios de alto riesgo de sesgo; la evidencia no apoya el masaje como intervención en bebés de bajo riesgo.
  2. Familia y Salud (AEPap) · Favoreciendo un desarrollo psicomotor óptimo de nuestros hijos. Etapa de 0-6 meses — «Son buenos los masajes y las caricias», favorecen las relaciones afectivas y ayudan a conocer el cuerpo; buen momento al salir del baño; pueden darlos padres y abuelos; secuencia hombros-manos-abdomen-piernas-pies y espalda; tiempo boca abajo despierto para levantar la cabeza; dormir boca arriba.
  3. Familia y Salud (AEPap) · ¿Qué es el cólico del lactante? — Definición (llanto intenso e inconsolable, más de 3 h/día, más de 3 días/semana, más de 3 semanas, bebé sano que gana peso), inicio 3.ª-6.ª semana y fin a los 3-4 meses; medidas de confort; cuándo consultar (rechazo de tomas, vómitos, decaimiento, fiebre).
  4. Familia y Salud (AEPap) · ¿Hay alternativas de tratamiento para el cólico del lactante? — Masaje abdominal en el sentido de las agujas del reloj como medida; fisioterapia y osteopatía sin estudios suficientes; el cólico es benigno y se resuelve solo.
  5. Familia y Salud (AEPap) · La piel del recién nacido: ¿qué es normal? — Para hidratar: aceites vegetales como el de almendras o cremas hidratantes con alto contenido en grasa aptas para bebés.
  6. NICE · Postnatal care (NG194), recomendación 1.3.17 — Animar a los padres a valorar el tiempo con el bebé para favorecer el vínculo: interacción cara a cara, contacto piel con piel y responder a sus señales.
  7. OMS · Nurturing care for early childhood development — El cuidado receptivo (notar, entender y responder a las señales del niño) como componente del cuidado que los niños necesitan para desarrollarse.

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