Qué significa «retraso madurativo» (y por qué también oiréis «retraso global del desarrollo»)
«Retraso madurativo» es lo que dicen pediatras, escuelas infantiles y familias cuando un niño pequeño alcanza los hitos (sentarse, andar, hablar, jugar con otros) más tarde de lo esperado en varias áreas a la vez. Si solo va tarde en una, por ejemplo el lenguaje, se habla de retraso del lenguaje.
Conviene que sepáis dos cosas sobre la palabra:
- No es un diagnóstico oficial. «Retraso madurativo» no aparece en las clasificaciones médicas (DSM-5, CIE-11). El término que sí existe es retraso global del desarrollo: retraso en al menos dos áreas (motricidad, lenguaje, sociabilidad, cognición o actividades de la vida diaria) en un menor de 5 años. Por debajo de esa edad las pruebas de inteligencia no son fiables, así que se describe lo que se ve, no se etiqueta.
- Es una foto fija, no un pronóstico. Los neuropediatras lo explican así: un retraso en un niño pequeño puede ser una variante normal que después se iguala, falta de oportunidades para practicar, una enfermedad que no es del cerebro (cardiopatía, celiaquía, un problema de oído o de vista) o la primera manifestación de algo más duradero (autismo, trastorno del lenguaje, discapacidad intelectual). En ese momento no se sabe cuál de las cinco es. Por eso se estudia y se estimula a la vez, sin esperar.
Los especialistas advierten de un riesgo: que «retraso madurativo» suene a «ya se le pasará». A veces se le pasa. Pero esperar retrasa justo lo que más ayuda: empezar.
Sobre la frecuencia: el retraso global del desarrollo y la discapacidad intelectual, juntos, afectan al 1-3 % de los niños. El «retraso madurativo» en sentido amplio es más común, pero no hay cifra oficial y no vamos a inventarla.
Cómo se nota: señales por edad, de los 2 meses a los 5 años
La tabla cruza lo que la mayoría de los niños ya hace a cada edad (indicadores de los CDC, situados en la edad en que los alcanza el 75 %) con lo que los pediatras consideran señal de alerta (Programa de Salud Infantil de la AEPap y neuropediatría). Si nació prematuro, contad con la edad corregida hasta los dos años.
| Edad | La mayoría ya… | Merece una valoración si… |
|---|---|---|
| 2 meses | Os mira a la cara y sonríe cuando le habláis, reacciona a los ruidos fuertes, sigue con la vista lo que se mueve, levanta la cabeza un momento boca abajo, abre las manos. | No reacciona a sonidos ni a la voz, no fija la mirada ni sigue con los ojos, no sonríe, tiene las manos siempre cerradas con el pulgar dentro. |
| 4 meses | Sostiene la cabeza firme en brazos, gorjea y responde con sonidos, gira la cabeza hacia vuestra voz, se lleva las manos a la boca, se apoya en los antebrazos boca abajo. | No sostiene la cabeza, no sonríe, está muy rígido o muy blando, apenas reclama o no hay forma de calmarlo, duerme muchísimo y no pide. |
| 6 meses | Reconoce a las personas conocidas, se ríe, hace sonidos por turnos, coge lo que quiere y se lo lleva a la boca, se da la vuelta de boca abajo a boca arriba, se sienta apoyándose en las manos. | No intenta coger lo que tiene a su alcance, no balbucea ni «contesta», no se sienta ni con apoyo, no se da la vuelta, parece indiferente a lo que le rodea. |
| 9 meses | Responde a su nombre, hace «mamamama», «babababa», busca lo que se le cae, pasa cosas de una mano a otra, se sienta solo, se muestra tímido con desconocidos. | No se sienta sin apoyo, no hace pinza con los dedos, no dice sílabas, no reconoce a quien le cuida ni le extraña nadie, no imita sonidos ni gestos. |
| 12 meses | Dice adiós con la mano, os llama «mamá» o «papá», entiende «no», busca lo que escondéis, se pone de pie agarrándose, camina apoyándose en los muebles, coge cosas pequeñas con índice y pulgar. | No se pone de pie ni con apoyo, no balbucea ni imita sonidos, no usa gestos, no entiende órdenes muy sencillas, hace movimientos raros o repetitivos (balanceo, aleteo), se acerca mucho las cosas a los ojos, bizquea a menudo. |
| 18 meses | Anda solo, señala para mostraros algo, intenta decir tres o más palabras, sigue una instrucción de un paso sin gesto, garabatea, bebe de un vaso, imita tareas de casa. | No anda solo, solo dice «mamá» y «papá», no señala con el dedo, no reconoce el nombre de objetos cotidianos ni partes de su cuerpo, no entiende órdenes sencillas, no se reconoce en el espejo. |
| 2 años | Junta dos palabras («más leche»), señala dos partes del cuerpo, corre, da patadas a una pelota, sube escalones, come con cuchara, juega con más de un juguete a la vez, se da cuenta de si alguien está triste. | No junta dos palabras, no usa palabras para pedir (o repite como un eco), no entiende sin gestos, no pide comer o beber, no sabe para qué sirven un cepillo o una cuchara, usa los juguetes siempre igual, ignora a otros niños, se irrita enormemente con cualquier cambio, anda siempre de puntillas o pierde el equilibrio a menudo. |
| 3 años | Conversa con al menos dos intercambios, pregunta «quién», «qué», «dónde», dice su nombre, se le entiende casi siempre, dibuja un círculo, se pone alguna prenda, usa el tenedor, se une a otros niños para jugar. | No se le entiende la mayoría de lo que dice, no hace frases, no entiende instrucciones de dos pasos ni preguntas sencillas, no juega a «hacer como si», no le interesan los otros niños, evita la mirada, se cae mucho o no sube escaleras. |
| 4 años | Frases de cuatro o más palabras, cuenta lo que ha hecho en el día, juega a ser otro (maestro, superhéroe), pide jugar con otros niños, nombra colores, dibuja una persona con tres partes, coge el lápiz con los dedos, desabrocha algún botón. | Habla muy poco claro, no sigue instrucciones de tres partes, no juega con otros ni imagina, no puede vestirse, no controla pipí ni de día, no salta en el sitio, le cuesta hasta garabatear. |
| 5 años | Cuenta una historia con varios pasos, mantiene una conversación, cuenta hasta diez, reconoce números y letras, escribe letras de su nombre, atiende 5-10 minutos, salta a la pata coja, se abotona. | No dice su nombre completo, no habla de lo que le pasa, no usa plurales ni pasado, no dibuja, no se lava las manos ni se desviste solo, no comparte ni espera turno, está muy retraído o no responde a las personas. |
A cualquier edad, tres cosas se miran sin esperar a la siguiente revisión: perder habilidades que ya tenía, un lado del cuerpo que se mueve distinto del otro, y movimientos raros o un tono muscular muy alto o muy bajo.
La tabla orienta, no diagnostica. Varias casillas de la derecha: momento de una valoración. Una sola: apuntadlo y comentadlo con el pediatra en la próxima revisión.
No todos los retrasos son iguales: motor, del lenguaje, cognitivo, adaptativo
Bajo la misma palabra caben niños muy distintos. Qué áreas van tarde decide quién interviene y cómo.
- Motor (grueso y fino): se sienta, gatea, anda o corre tarde; torpeza; le cuesta coger cosas pequeñas, el lápiz, los cubiertos. Si es sobre todo motor se habla de retraso psicomotor, con su propio artículo y su línea de fisioterapia infantil.
- Lenguaje y comunicación: entiende poco, habla poco o no se le entiende, no señala, no usa gestos. Es el área con más consultas. Si es la única afectada: retraso del lenguaje.
- Cognitivo: le cuesta entender cómo funcionan las cosas, resolver problemas sencillos, seguir instrucciones, atender, recordar; el juego es muy simple para su edad. Con menos de 5 años no se mide con un cociente intelectual: se describe lo que hace y se sigue su evolución.
- Adaptativo (autonomía): comer, vestirse, lavarse, esfínteres, normas sencillas; muy por detrás de los de su edad.
- Social y emocional: no busca a los demás, no imita, no comparte lo que le interesa; reacciones muy intensas a cambios, ruidos o texturas.
Cuando fallan dos o más de estas áreas, los profesionales hablan de retraso global del desarrollo. Cuando el peso está en la relación y la comunicación, con juego repetitivo, se explora la posibilidad de autismo (señales de autismo en bebés). A los dos años pueden parecerse mucho; distinguirlos es tarea de una valoración, no de una lista.
Por qué ocurre
En muchos niños no se llega a saber. Aun así, hay causas y factores conocidos que se repasan:
- Prematuridad y bajo peso al nacer. Un prematuro va, de entrada, por detrás en el calendario; por eso se valora con edad corregida. Los muy prematuros (menos de 30-32 semanas) tienen seguimiento y acceso a atención temprana. Más en estimulación temprana en prematuros.
- Problemas alrededor del parto: infecciones, falta de oxígeno, hemorragias.
- Causas genéticas. El síndrome de Down es la más frecuente. Hay muchas otras; por eso, cuando no hay explicación, el neuropediatra suele pedir un estudio genético.
- Oído y vista. Un niño que oye mal habla tarde. En el retraso global del desarrollo se detecta hipoacusia en torno al 4-5 % de los casos, así que audición y visión se comprueban siempre. Las otitis con líquido en el oído («otitis serosa») son muy frecuentes en los primeros años y suelen resolverse solas en semanas o meses, pero mientras dura el líquido el niño oye peor, y si se prolonga puede afectar al lenguaje, la atención y la conducta. No «causan» el retraso; quitan audición justo cuando más falta hace.
- Pocas oportunidades. Un niño que pasa muchas horas sentado, con pantallas, sin suelo para moverse ni adultos que le hablen, practica menos. No es culpa de nadie, y se cambia rápido.
- Otros trastornos del neurodesarrollo que empiezan como «va tarde»: trastorno del espectro autista, trastorno del lenguaje, TDAH, trastorno de la coordinación. Sobre el TDAH: retraso madurativo y TDAH.
¿Se cura? Lo que sí podemos deciros
Es la pregunta que más nos hacen y la que menos se puede contestar en un artículo, porque «retraso madurativo» son muchas cosas. Lo que sí sabemos:
- Una parte de los niños se iguala. Cuando el retraso es de una sola área y no hay nada más, el pronóstico suele ser bueno: en el retraso simple del lenguaje la mayoría mejora antes de los seis años. Aun así puede quedar riesgo de dificultades después (lectura, autoestima), y por eso no se deja de mirar.
- Otra parte tiene detrás algo duradero, y entonces el objetivo no es «curar» sino que el niño desarrolle todo lo que puede, con los apoyos que necesite. Eso también es un buen resultado.
- Cuanto antes, mejor. El cerebro de los primeros años tiene una capacidad de reorganizarse que después disminuye mucho; cuanto menos tiempo pase sin estimulación adecuada, mejor se aprovecha. Y la estimulación no debe retrasarse hasta tener un diagnóstico de la causa.
No vamos a deciros «con terapia desaparece» ni «se le pasará solo». Ninguna de las dos es honesta. Lo honesto es: se mira, se empieza, y en unos meses se sabe mucho más que hoy.
Cómo se valora: pediatra, atención temprana, pruebas
- El pediatra. Revisa el desarrollo en los controles del niño sano, con tablas como la Haizea-Llevant. Si ve señales, deriva a neuropediatría y a la atención temprana pública (cómo se accede depende de la comunidad; lo explicamos en qué es la atención temprana).
- Oído y vista. Siempre. Una hipoacusia o un problema visual no detectados explican más retrasos de los que parece.
- Neuropediatría. Historia del embarazo y el parto, exploración y, según el caso, estudio genético (el de primera elección hoy es el array), análisis metabólicos o resonancia si hay datos que la justifiquen. Estudia la causa mientras el niño ya está siendo estimulado, no antes.
- Valoración del desarrollo. En un centro de atención temprana (público o privado) un equipo observa al niño jugar, os pregunta por casa, pasa escalas y os devuelve un perfil: qué áreas van bien y cuáles no. En menores de 5 años se habla de «cociente de desarrollo», no de inteligencia. Con esto se decide qué se trabaja, con quién y con qué frecuencia.
Un cuestionario de internet no sustituye a esto. Qué mirar en casa antes: cómo saber si mi hijo tiene retraso madurativo.
Qué se trabaja en cada terapia y qué podéis hacer en casa
La intervención la hace un equipo, y la familia forma parte de él. Según el perfil intervienen:
- Atención temprana: valoración global y coordinación de todas las áreas en menores de 6 años.
- Logopedia: comprensión, gestos y primeras palabras, pronunciación; también la alimentación cuando cuesta masticar o tragar.
- Fisioterapia: tono, postura, sentarse, gatear, andar.
- Terapia ocupacional: manos, juego, procesamiento sensorial y autonomía (comer, vestirse, ir al baño).
- Psicología: regulación emocional, relación con los demás, pautas para la familia.
- Psicopedagogía: atención, memoria, resolución de problemas y, más adelante, prelectura y preescritura.
No hay un orden fijo para estimular las áreas: depende de cuáles van tarde y de lo que más le pesa al niño en su día a día. Lo decide la valoración.
En casa, lo que más ayuda no es un programa de ejercicios sino lo que la OMS llama cuidado receptivo: notar lo que el niño pide, entenderlo y responder a tiempo:
- Suelo, no silla: tiempo boca abajo de bebé, y después espacio para rodar, gatear, trepar.
- Hablarle de lo que pasa, esperar su respuesta (un sonido, una mirada) y contestarla. Los turnos importan más que las palabras.
- Jugar a lo que él juega, y enseñar «hacer como si» (dar de comer al muñeco, hablar por teléfono).
- Dejarle hacer lo que ya casi sabe: comer solo aunque manche, quitarse los calcetines, recoger. La autonomía se aprende practicando.
- Respetar su ritmo sin bajar las expectativas: aprende como los demás, aunque tarde más. Que se le note lo que consigue.
Los terapeutas os darán pautas concretas; estas son las generales. Más en tratamiento del retraso madurativo.
Cuándo consultar y con quién
Consultad si se cumple cualquiera de estas tres:
- Vuestro hijo aparece en varias casillas de la columna derecha, aunque cada una por poco.
- Ha perdido algo que ya hacía, aunque sea una sola cosa.
- Lleváis meses con la sensación de que «algo no va». Esa sensación cuenta: los pediatras la toman en serio.
Primero el pediatra; segundo, una valoración del desarrollo. Pueden ir en paralelo. Y si tenéis cita con neuropediatría dentro de meses, no esperéis a esa fecha para empezar a estimular: los propios neuropediatras lo dicen.
No hace falta que sepáis si es retraso madurativo, retraso del lenguaje u otra cosa. Contadnos qué habéis notado y desde cuándo; con eso empezamos. El equipo de atención temprana de cualquiera de nuestros 64 centros os hace la valoración y os explica, en llano, qué ve y qué propone.
Fuentes
- Pediatría Integral (SEPEAP) · Detección y manejo del retraso psicomotor en la infancia (Soto, 2020) — Retraso global del desarrollo según DSM-5 (dos o más áreas, menores de 5 años, pruebas de inteligencia poco fiables); «retraso madurativo» no está en DSM-5 ni CIE-11 y debe usarse con cautela; las cinco posibilidades ante un retraso; prevalencia 1-3 %; iniciar estimulación sin retrasar el abordaje; signos de alarma a cualquier edad (regresión, asimetrías, tono).
- Pediatría Integral (SEPEAP) · Detección y manejo del retraso psicomotor en la infancia (2025) — Causas (síndrome de Down como causa genética más frecuente, perinatales, ambientales), hipoacusia en el 4,5 %, audición y visión obligatorias, array-CGH como prueba genética de primer nivel, y que la terapia «no debe demorarse hasta conseguir un diagnóstico etiológico».
- CDC · Indicadores del desarrollo de 2 meses a 5 años — Columna «La mayoría ya…» de la tabla por edades.
- CDC · Puntos clave sobre las listas de indicadores — Los indicadores se sitúan en la edad en que los alcanza el 75 % de los niños.
- AEPap · Programa de Salud Infantil: Supervisión del desarrollo psicomotor (Anexo 3, signos de alerta por edad) — Columna «Merece una valoración si…» de 2 meses a 2 años; uso de la Haizea-Llevant en las revisiones; edad corregida en prematuros.
- Familia y Salud (AEPap) · Cuidado del recién nacido y lactante prematuro — Edad corregida hasta los dos años; muy prematuros (< 30 semanas) se benefician de atención temprana.
- NICE · Otitis media with effusion in under 12s (NG233, 2023), Context — La otitis con derrame es frecuente en la primera infancia, suele resolverse sola en semanas o meses, y la hipoacusia asociada puede afectar al aprendizaje, el lenguaje, la escucha y la conducta.
- Familia y Salud (AEPap) · Retraso simple del lenguaje — Pronóstico favorable en la mayoría (mejoran antes de los seis años) con riesgo de dificultades posteriores en lectoescritura y autoestima.
- Familia y Salud (AEPap) · ¿Qué puede hacerme pensar que el desarrollo de mi hijo no es normal? — El desarrollo es variable; acudir al pediatra, que valora y puede derivar a atención temprana.
- GAT · Libro Blanco de la Atención Temprana (Real Patronato sobre Discapacidad) — Plasticidad del sistema nervioso en la primera infancia, que decrece de forma importante después; cuanto menor sea el tiempo de deprivación, mejor aprovechamiento.
- OMS · Improving early childhood development: WHO guideline (2020) — Recomendación de cuidado receptivo y actividades de aprendizaje temprano en los primeros 3 años.

