Lo primero: una señal no es un diagnóstico
Si estáis leyendo esto es porque algo os ha llamado la atención. Quizá vuestro bebé no se gira cuando le llamáis, o no señala, o juega siempre igual. Antes de seguir, una idea que os va a acompañar todo el artículo: una señal aislada no significa autismo. La Asociación Española de Pediatría lo dice con claridad: estos signos, de forma aislada, no indican un trastorno del espectro autista; sirven para avisar a los profesionales de que conviene mirar, y la derivación depende del conjunto.
También conviene saber lo contrario: que un bebé mire a los ojos, sonría y sea cariñoso con vosotros no descarta nada. La guía británica NICE pide expresamente no excluir el autismo por un buen contacto visual, por sonreír o por mostrar afecto a la familia.
El autismo es una forma distinta de desarrollarse que afecta sobre todo a la comunicación, a la relación con los demás y a la manera de jugar e interesarse por las cosas. Ocurre aproximadamente en uno de cada cien niños, así que no es raro, y cada niño lo vive de una manera distinta. Nadie tiene la culpa: no lo causan las vacunas ni una forma concreta de criar.
Lo que sí sabemos es que las familias suelen ser las primeras en notar algo, muchas veces entre los 12 y los 18 meses, y que esa intuición merece que se la tome en serio. Este artículo os ayuda a ordenar lo que veis por edades: a los 12, 18, 24 y 36 meses. No hace falta que sepáis qué le pasa ni cómo se llama. Basta con saber qué mirar y a quién contárselo.
Antes de los 12 meses
En el primer año las señales son sutiles y se confunden fácilmente con el carácter del bebé. Los pediatras españoles recogen estas, sobre todo a partir de los 9 meses:
- Pocas veces dirige la mirada a las personas.
- No anticipa cuando vais a cogerle en brazos (no estira los brazos ni se prepara).
- No le interesan los juegos de ida y vuelta: el cucú-tras, el toma y daca.
- Hacia los 9 meses no muestra recelo ante desconocidos.
- No responde a su nombre a los 9 meses, o casi no hace expresiones con la cara.
A esta edad lo razonable es comentarlo en la revisión del pediatra y seguir observando. Casi nunca se diagnostica autismo antes del año; lo que se hace es vigilar más de cerca.
A los 12 meses
Al año, la mayoría de los bebés ya conversan a su manera: juegan a palmitas, dicen adiós con la mano, llaman «mamá» o «papá» y se paran un momento cuando oyen «no». Son los hitos que los CDC (la agencia de salud pública de Estados Unidos) describen como lo que hacen tres de cada cuatro niños a esta edad.
Lo que merece atención a los 12 meses:
- Sigue sin responder a su nombre o responde muy poco.
- Usa pocos gestos o ninguno: no señala, no dice adiós, no levanta los brazos para pedir.
- No muestra las cosas: no os enseña el juguete para que lo veáis.
- No mira hacia donde vosotros señaláis.
- Apenas balbucea «como si conversara» con vosotros, o no imita sonidos ni gestos.
- No participa en el cucú-tras o en juegos parecidos.
- Reacciona de forma inusual a los sonidos: parece no oír algunos y le molestan mucho otros.
Un detalle importante: si algo de esto os preocupa, lo primero que hará el pediatra es comprobar la audición. Un bebé que oye mal también puede no girarse cuando le llaman.
A los 18 meses (y el cribado M-CHAT-R/F)
A los 18 meses la mayoría de los niños señalan para enseñaros algo que les interesa («mira, un perro»), intentan decir tres o más palabras además de «mamá» y «papá», siguen una orden sencilla sin gestos, imitan lo que hacéis en casa (barrer, hablar por teléfono) y juegan con los juguetes de forma sencilla, como empujar un coche.
Las señales que más pesan a esta edad, según la AEP y los CDC:
- No señala con el dedo para pedir lo que quiere ni para mostrar algo interesante.
- Le cuesta seguir vuestra mirada o mirar hacia donde señaláis.
- No imita gestos ni acciones: no aplaude cuando aplaudís, no repite una mueca.
- El lenguaje va con retraso, tanto lo que entiende como lo que dice.
- No comparte lo que le interesa: no os trae cosas, no os las enseña.
- Juega de forma repetitiva con los objetos (alinear, abrir y cerrar, encender y apagar) en vez de jugar «a algo».
- Muestra poco interés por otros niños o por los hermanos.
- Pocas expresiones para compartir alegría con vosotros.
Qué es el M-CHAT-R/F
Alrededor de esta edad entra en juego una herramienta que quizá os hayan nombrado: el M-CHAT-R/F. Es un cuestionario corto que rellenan los padres y que sirve para detectar riesgo de autismo; no es un diagnóstico. Lo pasa el pediatra en la revisión, y la Academia Americana de Pediatría recomienda hacerlo a todos los niños a los 18 y a los 24 meses. Tiene dos partes: las preguntas y, si la puntuación sale intermedia, una entrevista de seguimiento para afinar. Los propios autores avisan de que muchos niños que puntúan «en riesgo» no tendrán autismo, aunque sí conviene mirarlos de cerca.
Existe una versión oficial en castellano adaptada en España, que os enlazamos al pie. Si lo rellenáis en casa, llevadlo a la consulta: lo interpreta el pediatra, no la puntuación por sí sola. Tenéis más detalle en nuestra guía del M-CHAT.
A los 24 meses
A los dos años la mayoría de los niños juntan al menos dos palabras («más leche»), señalan cosas en un libro cuando se las pedís, señalan al menos dos partes del cuerpo, usan gestos más allá de señalar (lanzan un beso, dicen sí con la cabeza) y se dan cuenta cuando alguien está triste o se ha hecho daño: se paran, miran, ponen cara de pena.
Lo que merece una valoración a esta edad:
- No junta palabras o casi no habla, y tampoco compensa con gestos.
- No parece notar cuando otra persona llora o se ha hecho daño.
- Repite palabras o frases una y otra vez (lo que se llama ecolalia) sin usarlas para comunicarse.
- Se altera mucho si le cambian el orden de sus cosas o la rutina.
- Reacciona de forma muy intensa, o nada, a ruidos, luces, olores, sabores o texturas.
- Sigue sin interés por otros niños y prefiere jugar solo, siempre a lo mismo.
- No hace juego de «como si»: no da de comer al muñeco, no habla por un teléfono de juguete.
Y una señal que por sí sola justifica pedir cita sin esperar: que haya perdido habilidades que ya tenía. Si antes decía palabras y ha dejado de decirlas, o antes miraba y jugaba con vosotros y ahora no, NICE recomienda derivar directamente a valoración a cualquier niño menor de tres años con regresión del lenguaje o de las habilidades sociales.
A los 36 meses
A los tres años la mayoría de los niños mantienen pequeñas conversaciones de ida y vuelta, preguntan «qué», «quién», «dónde» o «por qué», dicen su nombre, hablan lo bastante claro para que se les entienda casi siempre y, sobre todo, se fijan en otros niños y se unen a jugar con ellos. También se calman en unos diez minutos cuando os vais, por ejemplo al dejarles en la escuela infantil.
Las señales de la AEP a partir de los 36 meses, dichas en lenguaje de casa:
- Comunicación: no habla o habla muy poco y no lo compensa con gestos; repite frases de dibujos o de anuncios fuera de contexto; habla de sí mismo en segunda o tercera persona; la entonación suena rara; consigue lo que quiere por su cuenta, sin pedirlo.
- Relación: apenas imita; no enseña cosas a los demás; no se une a juegos de imaginación con otros niños; prefiere estar solo; con los adultos va de un extremo a otro, o muy intenso o indiferente; usa poco la mirada para relacionarse.
- Intereses y conductas: insiste en las rutinas y le cuesta mucho cualquier cambio; alinea juguetes, enciende y apaga luces; lleva siempre el mismo objeto y no puede soltarlo; le molestan sonidos, texturas o el tacto; reacciona raro al dolor; hace movimientos repetitivos con las manos o el cuerpo; a veces anda de puntillas.
Muchos niños de tres años hacen alguna de estas cosas de vez en cuando. La diferencia está en la cantidad, la intensidad y el conjunto. Por eso la valoración la hace un profesional, con calma y viendo al niño en varias situaciones.
Resumen por edades
| Edad | Lo que suele hacer la mayoría | Lo que merece comentar |
|---|---|---|
| 12 meses | Palmitas, adiós con la mano, «mamá»/«papá», se para al oír «no» | No responde al nombre, pocos gestos, no mira lo que señaláis, poco balbuceo social |
| 18 meses | Señala para enseñar, tres o más palabras, imita tareas de casa | No señala, no imita, retraso del lenguaje, juego repetitivo, poco interés por otros niños |
| 24 meses | Dos palabras juntas, gestos variados, nota cuando alguien llora | No junta palabras, ecolalia, no hace «como si», reacciones sensoriales intensas, pérdida de habilidades |
| 36 meses | Conversa por turnos, pregunta, se le entiende, juega con otros niños | No se une a otros, rutinas rígidas, movimientos repetitivos, lenguaje escaso o repetitivo |
Qué hacer si reconocéis varias señales
Primero, respirad. Reconocer señales no es tener un diagnóstico, y llegar pronto a una valoración es lo mejor que podéis hacer por vuestro hijo. Los pasos, en orden:
- Apuntad lo que veis, con ejemplos concretos: «no se gira cuando le llamo desde la cocina», «nunca me enseña nada». Un vídeo corto del móvil ayuda muchísimo al profesional.
- Pedid cita con el pediatra y contádselo tal cual. El pediatra explora el desarrollo, revisa la audición y puede pasar el M-CHAT-R/F. Si hay dudas, deriva a atención temprana o al equipo que en vuestra comunidad hace las valoraciones.
- No esperéis al diagnóstico para empezar. La AEP lo dice así: el proceso diagnóstico no es incompatible con iniciar un programa de atención temprana, y puede mejorar el pronóstico. No existe una prueba médica que diagnostique el autismo; la valoración la hacen profesionales con experiencia observando al niño y hablando con vosotros, y puede llevar tiempo.
- Si os dicen «vamos a esperar» y seguís preocupados, insistid. En España la edad media de diagnóstico supera los cinco años, según la Confederación Autismo España, aunque las señales suelen verse entre los 18 y los 24 meses. Esa distancia se acorta cuando la familia no se queda con la duda.
A nosotros podéis venir en cualquiera de esos momentos, con o sin informe. Contadnos qué habéis notado; nuestra valoración inicial orienta, no diagnostica, y os decimos con claridad qué merece mirarse y qué puede esperar. Si se confirma que hay que trabajar, empezamos; si no, os vais más tranquilos.
Qué se puede empezar a trabajar ya
La atención temprana no espera etiquetas: trabaja sobre lo que el niño necesita hoy. Las guías clínicas recomiendan, para las dificultades de comunicación y relación, intervenciones basadas en el juego con la familia dentro: el objetivo es aumentar la atención compartida (mirar juntos lo mismo), el enganche y la comunicación de ida y vuelta, y que vosotros aprendáis a leer y responder a la forma que tiene vuestro hijo de comunicarse. Lo lleva un profesional formado, pero pasa sobre todo en casa, en el suelo, jugando.
Cosas que podéis empezar hoy, sin esperar a nadie:
- Poneos a su altura y seguid su interés. Si le fascinan las ruedas, jugad con ruedas. Desde ahí es más fácil que os mire y comparta.
- Convertid lo cotidiano en juego de turnos: el cucú-tras, las cosquillas con pausa («¿otra vez?»), soplar pompas y esperar a que pida más.
- Señalad y nombrad lo que veis, con frases cortas, y esperad. Dadle tiempo a responder, aunque sea con la mirada.
- Anticipad lo que va a pasar con palabras sencillas o con una foto: «ahora baño, luego cena».
- Si algún sonido o textura le altera mucho, no le forcéis; contádselo al equipo. La terapia ocupacional valora ese perfil sensorial y os da pautas concretas.
Si el lenguaje va con retraso, la logopedia trabaja la comunicación desde antes de las palabras: gestos, miradas, imágenes. Tenéis más en retraso del lenguaje: señales y tratamiento. Y si acabáis de recibir un diagnóstico, os puede servir qué hacer después del diagnóstico de autismo.
Una última cosa. Todo lo que hagáis en esta etapa suma, se confirme o no el autismo. Un bebé al que se le habla, se le espera y se le sigue en el juego se desarrolla mejor, sea cual sea su camino.
Fuentes
- AEP EnFamilia — Señales de alerta para la detección del autismo — Listas de señales antes de los 12 meses, después de los 12, entre 18-24 y a partir de 36 meses; nota de que las señales aisladas no indican TEA.
- AEP EnFamilia — ¿Cómo sé si mi hijo es autista? — Uno de cada 100; primeras sospechas de los padres a los 12-15 meses; el pediatra puede pasar el M-CHAT-R; no hay prueba médica; empezar atención temprana sin esperar el diagnóstico; sin relación con vacunas ni crianza.
- CDC — Signs and Symptoms of Autism Spectrum Disorder — Señales ancladas por edad: nombre a los 9 meses, gestos a los 12, señalar para mostrar a los 18, notar si otros están tristes a los 24, unirse a otros niños a los 36; ecolalia y reacciones sensoriales.
- CDC — Screening and Diagnosis of Autism Spectrum Disorder for Healthcare Providers — La AAP recomienda cribado específico de autismo a los 18 y 24 meses; el M-CHAT es un cuestionario que rellenan los padres.
- CDC — Important Milestones: Your Baby By One Year — Hitos a los 12 meses: palmitas, adiós con la mano, mamá/papá, entiende «no».
- CDC — Important Milestones: Your Child By Eighteen Months — Hitos a los 18 meses: señala para mostrar, tres o más palabras, imita tareas, juego sencillo.
- CDC — Important Milestones: Your Child By Two Years — Hitos a los 24 meses: dos palabras juntas, gestos variados, nota cuando alguien está triste.
- CDC — Important Milestones: Your Child By Three Years — Hitos a los 36 meses: conversación por turnos, preguntas, se le entiende, se fija en otros niños y juega con ellos, se calma en 10 minutos.
- M-CHAT-R/F — versión en castellano (España), Robins, Fein y Barton — Herramienta de detección en dos etapas que responden los padres; descarga gratuita para uso clínico; muchos niños en riesgo no serán diagnosticados de TEA.
- NICE CG128 — Autism spectrum disorder in under 19s: recognition, referral and diagnosis — Derivar a menores de 3 años con regresión del lenguaje o social; no descartar autismo por buen contacto ocular, sonrisa o afecto; las herramientas de cribado no diagnostican.
- Confederación Autismo España — Detección y diagnóstico — Edad media de diagnóstico en España supera los 5 años pese a señales entre 18-24 meses; no existe un test que diagnostique autismo.
- NICE CG170 — Autism spectrum disorder in under 19s: support and management — Intervención social-comunicativa basada en el juego con padres y educadores para aumentar atención conjunta y comunicación recíproca, llevada por un profesional formado.


