Retraso del habla, retraso del lenguaje o TDL: la diferencia
«Habla poco», «no se le entiende», «parece que no me escucha». Tres frases que oímos a menudo en la primera llamada, y que no describen lo mismo. Antes de mirar edades conviene separar tres cosas que en casa se mezclan.
- Retraso del habla. Vuestro hijo entiende bien y quiere comunicarse, pero los sonidos no le salen claros: dice «tasa» por «casa» o «pota» por «pelota», y fuera de casa no le entienden. El problema está en la pronunciación, no en las ideas.
- Retraso del lenguaje. Va más despacio que otros niños de su edad en lo que entiende o en lo que dice: pocas palabras, frases que no llegan, órdenes sencillas que no sigue. Sigue el mismo camino que los demás, pero más tarde. La Asociación Española de Pediatría lo llama «el retraso del desarrollo más frecuente» y dice que alrededor de uno de cada cinco niños aprende a hablar más tarde que los de su edad.
- Trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL). Aquí la dificultad no es solo de ritmo: persiste en la edad escolar y no se explica por una sordera, un autismo o una discapacidad. Antes se llamaba TEL (trastorno específico del lenguaje). Afecta a alrededor de 1 de cada 14 niños según la campaña internacional RADLD, y es más frecuente de lo que parece. Le hemos dedicado un artículo propio: qué es el TDL y en qué se diferencia de un retraso.
Lo importante para vosotros: con 2 o 3 años nadie puede decir con seguridad si lo que veis es un retraso que se va a resolver o el principio de un TDL. Lo que sí se puede hacer es mirarlo, descartar lo que hay que descartar (sobre todo la audición) y empezar a ayudar. No hace falta que sepáis qué nombre tiene.
Hitos y señales de 1 a 2 años
En este año el lenguaje arranca. Lo que suele verse, según las tablas de la ASHA (la asociación americana de logopedas) y los hitos de los CDC:
- Entre los 13 y los 18 meses: mira alrededor cuando le preguntáis «¿dónde está la pelota?», sigue órdenes sencillas («dame», «ven»), señala para pedir y para enseñaros cosas, dice no con la cabeza, y mezcla balbuceo largo con alguna palabra real.
- A los 18 meses: intenta decir tres o más palabras además de «mamá» y «papá», y sigue una orden de un paso sin que le hagáis el gesto.
- Entre los 19 y los 24 meses: usa y entiende al menos 50 palabras (comida, juguetes, animales, partes del cuerpo), junta dos palabras («más agua», «papá coche») y sigue órdenes de dos pasos («coge la cuchara y ponla en la mesa»).
Señales que se miran en esta etapa:
- Casi no balbucea o hace muy pocos sonidos distintos.
- No señala, no os enseña cosas ni os mira buscando reacción cuando algo le sorprende.
- A los 18 meses no dice ninguna palabra con significado.
- Parece no entender órdenes sencillas sin gesto de apoyo.
- No reacciona a sonidos o a su nombre. Esto es lo primero que se comprueba: los CDC recomiendan revisar la audición siempre que haya dudas con el habla o el lenguaje.
Retraso del lenguaje a los 2 años: ¿debo preocuparme?
Es la edad de la duda, y la búsqueda que más familias nos trae hasta aquí. La referencia que más se usa en la literatura, y que recoge la ASHA, es esta: a los 24 meses, un vocabulario de menos de 50 palabras y ninguna combinación de dos palabras. A esos niños se les llama «hablantes tardíos».
Lo que suele verse a los 2 años:
- Junta dos palabras («más leche», «mamá ven»). Los CDC lo ponen entre lo que hacen 3 de cada 4 niños a esta edad.
- Señala cosas en un libro cuando se las nombráis y señala al menos dos partes del cuerpo.
- Usa gestos además de señalar y saludar: manda un beso, dice sí con la cabeza.
- Su habla no siempre es clara («du» por «zapato», «tete» por «chupete»). Eso, a los 2, es normal.
Señales que merecen una valoración a los 2 años:
- Usa muy pocas palabras con intención (pedir, protestar, enseñar) o no junta dos.
- Parece no entender preguntas sencillas («¿dónde está papá?»).
- Ni vosotros le entendéis casi nada de lo que dice.
- Se comunica sobre todo llevándoos de la mano o con rabietas, sin gestos ni miradas compartidas.
Aquí conviene hablar claro de algo que oiréis mucho: «ya hablará». Es verdad que muchos hablantes tardíos alcanzan a sus compañeros; la ASHA recoge estudios en los que lo hacen entre el 50 % y el 70 %. Pero nadie puede saber de antemano en qué grupo está vuestro hijo, y los mismos estudios señalan factores que hacen más probable que la dificultad continúe: que también le cueste entender, que haya antecedentes en la familia y que use pocos gestos. Por eso «esperar a ver» no es una estrategia: se mira, y si todo va bien, se hace seguimiento. Contadnos qué habéis notado y os orientamos.
De 3 a 4 años
A los 3 años la pregunta cambia. Ya no es «¿cuándo empezará?», sino «¿por qué no se le entiende?» o «¿por qué no hace frases?». Le hemos dedicado una guía completa a esta edad: retraso del lenguaje en niños de 3 años: causas, señales y soluciones. Aquí, lo esencial.
Lo que suele verse entre los 3 y los 4 años:
- Mantiene una conversación con al menos dos turnos de ida y vuelta, pregunta «quién», «qué», «dónde» y «por qué», y dice su nombre.
- Se le entiende la mayor parte del tiempo, también fuera de casa (CDC, 3 años).
- Cuenta lo que pasa en un libro o en un vídeo, compara («más grande», «más corto») y usa «dentro», «encima», «debajo».
- Al llegar a los 4, habla con fluidez casi siempre y la gente entiende la mayoría de lo que dice (ASHA).
Señales que se miran:
- Sigue con palabras sueltas o frases de dos palabras.
- Solo le entiende la familia.
- Le cuesta seguir una historia corta o contestar preguntas sobre un cuento.
- Evita hablar, se frustra o se enfada cuando intenta contar algo.
De 4 a 6 años
El lenguaje pasa a ser la herramienta con la que se aprende en el cole. Lo que suele verse:
- A los 4: frases de cuatro palabras o más, cuenta algo que le ha pasado en el día («he jugado al fútbol»), contesta a «¿para qué sirve un abrigo?».
- Entre 4 y 5: frases más largas y correctas, cuenta historias con personajes y usa «y» para enlazar, maneja «ayer» y «mañana», junta partes de palabras y reconoce rimas (gato-pato). Pronuncia bien la mayoría de las consonantes y se le entiende en una conversación (ASHA).
- A los 5: cuenta una historia que ha oído o inventado con al menos dos acontecimientos, contesta preguntas sobre un cuento y mantiene una conversación de más de tres turnos (CDC).
Señales que se miran entre los 4 y los 6:
- Frases muy cortas o con errores gramaticales llamativos para su edad («el niño comió ayer» le sale como «niño come»).
- Le cuesta entender explicaciones en clase o seguir varias instrucciones seguidas.
- Le cuesta aprender palabras nuevas o encontrar la palabra que quiere («eso», «la cosa»).
- Rimas, sílabas y sonidos de las palabras se le hacen cuesta arriba: es la antesala de la lectura.
- Otros niños le entienden mal o se ríen de cómo habla.
A esta edad, cuando una dificultad de lenguaje persiste y no se explica por otra causa, es cuando los profesionales empiezan a hablar de TDL. El consenso de expertos de AELFA-IF señala que a los 3 años es muy difícil saber si el problema va a permanecer, que hacia los 4 se puede hablar de un posible trastorno y que el diagnóstico se confirma alrededor de los 5.
Cuándo pedir una valoración
No hace falta que vuestro hijo cumpla toda la lista. Merece una valoración cuando:
- Reconocéis dos o más señales de su edad en los apartados anteriores.
- Tenéis la sensación de que «no va al ritmo» y alguien más (la escuela infantil, el pediatra, los abuelos) os lo ha comentado.
- Le cuesta entender, no solo hablar. Es la señal que más pesa.
- Se frustra, no participa en juegos con otros niños o deja de intentar comunicarse.
- Ha perdido palabras o gestos que ya tenía. Esto no se espera: se consulta cuanto antes.
El primer paso suele ser el pediatra, que revisa la audición y el desarrollo general y, si lo ve necesario, deriva a logopedia o a un centro de atención temprana. También podéis pedir directamente una valoración a un logopeda: es una profesión sanitaria regulada, con grado universitario, y valorar es justamente su trabajo. Si después de mirarlo todo va bien, os lo dirá igual. Una valoración orienta, no diagnostica de entrada: sirve para saber si hay que actuar o si se puede esperar con seguimiento.
Por qué ocurre
Casi nunca hay una única causa, y casi nunca hay un culpable. Lo que se mira:
- Audición. Un niño que oye mal entiende, imita y usa peor el lenguaje. Las otitis repetidas con líquido en el oído pueden hacer que oiga «como con tapones» durante meses. Por eso es lo primero que se descarta.
- Boca, lengua y paladar. A veces el desarrollo es normal pero algo físico dificulta articular, según recoge la AEP.
- Un retraso simple. El niño habla poco o mal pero todo lo demás va bien. La AEP explica que suelen ser temporales y con frecuencia hay antecedentes familiares.
- Otras dificultades del desarrollo. El retraso del lenguaje puede ser una pieza de algo más amplio: un retraso madurativo, un trastorno del espectro autista o un TDL. Cada uno tiene señales propias que el profesional sabe mirar.
Dos cosas que conviene desmontar. Una: hablar dos idiomas en casa no causa retraso del lenguaje; la ASHA es clara en que usar varias lenguas no confunde a los niños ni retrasa su habla, y que mezclarlas es parte normal del aprendizaje. Habladle en el idioma en el que os sintáis más cómodos. Dos: el TDL no lo causan unos padres que «hablan poco» a su hijo; la hoja informativa de RADLD señala que esa creencia no se ha demostrado y que el peso principal es genético. Si estáis leyendo esto, ya estáis haciendo lo que toca.
Cómo lo evalúa un logopeda
Una valoración de lenguaje no es un examen para el niño ni para vosotros. Suele tener cuatro partes:
- Hablar con vosotros. Cómo fue el embarazo y el parto, si ha tenido otitis, cuándo empezó a señalar y a decir palabras, qué idiomas se hablan en casa, qué os ha dicho la escuela infantil. Vosotros sois la mejor fuente de información.
- Observarle jugando. Cómo pide, cómo protesta, si os enseña cosas, si os mira, qué hace cuando no le entienden. Muchas veces se ve más aquí que en cualquier prueba.
- Pruebas según la edad. Escalas y tests que comparan lo que entiende y lo que dice con lo esperado a su edad: vocabulario, frases, sonidos, uso del lenguaje para relacionarse. En los más pequeños, cuestionarios que rellenáis vosotros.
- Devolución. El logopeda os explica qué ha visto, qué áreas están más flojas, si conviene una revisión de audición o una valoración de otro profesional, y si recomienda sesiones, pautas para casa con seguimiento, o simplemente volver a mirarlo en unos meses.
Con niños pequeños es habitual repetir la valoración pasados unos seis meses, como recomienda el consenso de AELFA-IF, para ver si la dificultad se ha movido. Que os propongan «volver a verle» no es que no sepan qué pasa: es la forma correcta de hacerlo a estas edades.
Qué hacer en casa mientras tanto
Lo que pasa en casa cada día cuenta mucho, y no hace falta material especial. Estas ideas coinciden con lo que recomiendan la AEP y la ASHA a las familias:
- Poned palabras a lo que hacéis. En el baño, en la compra, en el parque: «abrimos el grifo», «mira, un perro grande». Frases cortas, despacio, mirándole.
- Dadle la opción de hablar. En vez de anticiparos («toma el agua»), preguntad «¿agua o leche?» y esperad. Si señala, vale; ponedle vosotros la palabra: «agua, quieres agua».
- Ampliad lo que dice. Si dice «coche», vosotros «sí, un coche rojo». Sin corregir («así no se dice»): modelad la forma correcta con naturalidad.
- Cuentos todos los días, con dibujos claros, preguntando «¿dónde está el gato?» y dejando que pase las páginas.
- Canciones con gestos, dejando la última palabra para que la complete él.
- Turnos. Una pelota que va y viene, un «yo digo, tú dices». Los turnos son la base de la conversación.
- Menos pantallas, más cara a cara. El lenguaje se aprende en la interacción, no mirando.
Tenéis más ideas en juegos para estimular el lenguaje. Estas pautas acompañan la intervención; no la sustituyen si el logopeda la ha recomendado. Y si con el paso de las semanas no veis movimiento, volved a contárnoslo: en nuestros centros de logopedia infantil y atención temprana valoramos a niños desde los primeros meses. No hace falta que sepáis qué necesita ni cómo se llama.
Fuentes
- ASHA — Communication Milestones: 13 to 18 Months — Hitos 13-18 meses: sigue órdenes sencillas, señala para pedir y comentar, identifica partes del cuerpo.
- ASHA — Communication Milestones: 19 to 24 Months — Al menos 50 palabras, junta dos palabras, sigue órdenes de dos pasos, habla aún poco clara a los 2 años.
- ASHA — Communication Milestones: 2 to 3 Years — El habla se aclara pero puede no entenderse fuera de casa; combinaciones de palabras frecuentes.
- ASHA — Communication Milestones: 3 to 4 Years — A los 4: habla fluida y se entiende la mayoría de lo que dice; cuenta historias; compara y usa palabras de lugar.
- ASHA — Communication Milestones: 4 to 5 Years — Frases largas y correctas, historias con personajes, rimas, la mayoría de consonantes bien, se le entiende en conversación.
- CDC — Important Milestones: Your Child by Two Years — Junta dos palabras, señala en un libro y dos partes del cuerpo; los hitos son lo que hacen el 75 % o más de los niños; «no esperéis».
- CDC — Important Milestones: Your Child by 30 Months — Unas 50 palabras y combinaciones con un verbo a los 30 meses.
- CDC — Important Milestones: Your Child by Three Years — Conversación de dos turnos, preguntas quién/qué/dónde/por qué, se le entiende la mayor parte del tiempo.
- CDC — Important Milestones: Your Child by Four Years — Frases de cuatro o más palabras, cuenta algo del día, contesta «¿para qué sirve?».
- CDC — Important Milestones: Your Child by Five Years — Cuenta historias con dos acontecimientos, conversación de más de tres turnos, rimas.
- ASHA Practice Portal — Late Language Emergence — Criterio de hablante tardío (menos de 50 palabras y sin combinaciones a los 24 meses), 10-20 % de los niños de 2 años, 50-70 % alcanzan a sus iguales, factores de riesgo (comprensión, antecedentes familiares).
- ASHA Practice Portal — Spoken Language Disorders — Definición de TDL como trastorno primario persistente en edad escolar; prevalencia 7,58 %; no todos los hablantes tardíos tienen problemas después.
- AEP EnFamilia — El lenguaje en el niño — Retraso del habla y lenguaje como retraso del desarrollo más frecuente, uno de cada cinco niños habla más tarde; causas (audición, boca/paladar, retraso simple temporal y hereditario); el pediatra como primera consulta; recomendaciones para la familia.
- CDC — About Hearing Loss in Children — La pérdida auditiva afecta al habla y el lenguaje; revisar la audición siempre que haya una preocupación.
- ASHA (Helping You Communicate) — Learning More Than One Language — Usar varios idiomas no confunde ni retrasa el habla o el lenguaje; mezclar idiomas es normal; hablad en la lengua en que estéis cómodos.
- RADLD — Hoja informativa TDL/TEL (castellano) — TDL afecta a 1 de cada 14 niños; la creencia de que lo causan padres que hablan poco no está demostrada; fuerte influencia genética.
- AELFA-IF — Documento de consenso sobre el diagnóstico del TEL — A los 3 años es muy difícil determinar la permanencia; a los 4 posible TEL, confirmación a los 5; repetir la evaluación a los 6 meses en los pequeños.
- Consejo General de Colegios de Logopedas — Qué es la logopedia — La logopedia es profesión sanitaria regulada con titulación universitaria; se ocupa de prevención, detección, evaluación, diagnóstico y tratamiento de las alteraciones de la comunicación.


