Psicopedagogía · 22 de diciembre de 2022

TDAH en niños: cómo se nota, cómo se diagnostica y qué funciona

Qué es el TDAH y qué no, cómo se nota de 3 a 6 y de 6 a 12 años, quién lo diagnostica en España y qué tratamientos funcionan según la GPC del SNS y NICE.

Escrito por Tania Ruiz, directora de anda CONMiGO Valdemoro y coordinadora terapéutica. Graduada en Pedagogía, máster en atención temprana y en orientación educativa.

Qué es el TDAH (y qué no es: ni vagancia ni mala educación)

El colegio dice que vuestro hijo se distrae mucho. Que no termina las tareas. Que parece estar en otro mundo. O al contrario: que no para quieto, que interrumpe, que actúa antes de pensar. Lleváis meses dándole vueltas. ¿Es su carácter? ¿Es cosa de la edad? ¿Estamos exagerando? Y cuando buscáis respuestas, os encontráis con siglas: TDA, TDAH, déficit de atención, hiperactividad.

Vamos por partes. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo. Eso quiere decir que el cerebro de estos niños madura de otra manera en las funciones que sirven para frenar, esperar, organizarse y mantener la atención cuando algo no engancha. No es una elección. Un niño con TDAH no «no quiere» atender: le cuesta mucho más que a los demás, y cuando lo consigue le agota. Tampoco es falta de límites en casa: los límites ayudan (y mucho), pero no lo causan ni lo curan.

¿Cuántos niños lo tienen? Las cifras que circulan van del 3 al 10 % según quién las diga y cómo se mida. La referencia más sólida para España es un metaanálisis de 14 estudios con más de 13.000 menores de 18 años, que estimó una prevalencia del 6,8 % (intervalo de confianza del 4,9 al 8,8 %) (Catalá-López et al., BMC Psychiatry, 2012). Es decir, en una clase de 25 hay, de media, uno o dos. Se diagnostica más en niños que en niñas: dos o tres niños por cada niña, en parte porque en ellas predomina la forma inatenta, que hace menos ruido (Pediatría Integral, 2025).

Y no desaparece al crecer. Según la Guía de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud, los síntomas persisten en la adolescencia en casi el 80 % de los casos, y alrededor de un tercio sigue cumpliendo criterios completos (GPC sobre el TDAH, SNS). Lo que cambia es la forma: la hiperactividad baja, la desorganización y la inatención se quedan.

¿TDA o TDAH? Las tres presentaciones

«TDA» es una palabra que se usa mucho en casa y en el colegio, pero no es una categoría de los manuales actuales. Lo que existe es un solo diagnóstico, TDAH, con tres presentaciones según qué pesa más:

  • Predominio inatento (lo que la gente llama TDA): se despista, pierde cosas, no termina, parece no escuchar, tarda el doble. No molesta en clase, así que a menudo se detecta tarde. Es más frecuente en niñas.
  • Predominio hiperactivo-impulsivo: se mueve sin parar, se levanta, habla mucho, no espera su turno, actúa sin pensar. Se nota pronto, en Infantil.
  • Combinada: las dos cosas. Es la más frecuente en las consultas.

La presentación puede cambiar con la edad: un niño combinado a los 7 puede ser sobre todo inatento a los 14. Por eso el diagnóstico se revisa.

Cómo se nota: de 3 a 6 años, de 6 a 12 (y qué cambia en la adolescencia)

Lo que se ve en un niño de 4 años no es lo mismo que en uno de 10. Esta tabla no es una lista de criterios; es lo que las familias nos cuentan que ven en casa. Tomadla como orientación.

EdadLo que suele verseCon qué se confunde
3 a 6 añosMovimiento constante, incluso en lo que le gusta. Actúa sin mirar el riesgo (cruza, trepa). Rabietas largas y frecuentes ante la frustración. Abandona las actividades dirigidas antes de acabarlas. No respeta turnos. Parece no oír cuando se le habla, sin problema de audición. Hay que repetirle las órdenes sencillas varias veces.Con la edad misma: a los 3 y 4 años casi todo esto es normal en muchos niños. Por eso las guías son prudentes antes de la escolarización, y la del SNS ni siquiera incluye a menores de 6 años. Se vigila, se orienta a la familia y se espera.
6 a 12 añosCon Primaria, la inatención se hace visible: errores por descuido, tarda el doble que sus compañeros, olvida deberes, pierde material, no sabe por dónde empezar una tarea de varios pasos. Se distrae con cualquier ruido. Si hay hiperactividad: se levanta, habla en exceso, interrumpe, responde antes de acabar la pregunta. Notas por debajo de lo que sabe. Y algo que duele: empieza a decir «soy tonto».Con una dificultad de aprendizaje (lectura, escritura), un trastorno del lenguaje, ansiedad, dormir poco o un momento familiar difícil. Todo eso da despistes. Hay que descartarlo.
12 años en adelanteLa hiperactividad se convierte en inquietud interna. Procrastina, no calcula el tiempo, mochila y habitación caóticas, relee sin enterarse, estallidos emocionales. Suspende asignaturas que «podría aprobar». Más riesgo de ansiedad y bajo ánimo.Con «vagancia» o desinterés. Lo desarrollamos en TDAH en adolescentes.

Fijaos en la última columna: casi todo lo que hace un niño con TDAH lo hace también, a veces, un niño sin TDAH. La diferencia está en cuánto, dónde y desde cuándo: con una intensidad que no encaja con su edad, en casa y en el colegio a la vez, durante meses, y complicándole la vida. Si lo reconocéis, merece una valoración.

Cómo se diagnostica en España: quién, con qué cuestionarios, qué hay que descartar

No hay una prueba. Ni análisis, ni escáner, ni test que lo diga. La Guía del SNS es tajante: el diagnóstico del TDAH «es exclusivamente clínico» y lo debe hacer «un facultativo con entrenamiento y experiencia» en TDAH y en lo que suele acompañarlo: pediatra, psiquiatra, neuropediatra, psicólogo clínico o neuropsicólogo (GPC del SNS, recomendaciones 5.2.1 y 5.2.2). La guía británica NICE pide lo mismo: valoración clínica y psicosocial completa, historia del desarrollo, e información de quien ve al niño en distintos contextos (NICE NG87, 1.3.1).

El camino habitual empieza en el pediatra de atención primaria, que valora y deriva a neuropediatría o a salud mental infanto-juvenil (AEPap, algoritmo de TDAH). El equipo de orientación del colegio puede evaluar en paralelo; no diagnostica, pero aporta información esencial y decide las adaptaciones.

Qué se mira (los criterios que usan los manuales, recogidos por la AEPap):

  • Al menos seis de los nueve síntomas de inatención, o seis de los nueve de hiperactividad-impulsividad (o de ambos).
  • Que lleven al menos seis meses.
  • Que varios estuvieran ya presentes antes de los 12 años.
  • Que aparezcan en dos o más contextos (casa, colegio, actividades).
  • Y que interfieran de verdad en su vida: en el rendimiento, en las relaciones, en casa.

Con qué herramientas. Entrevista larga con la familia, información del colegio, observación y pruebas de atención, funciones ejecutivas y aprendizaje. Los cuestionarios (SNAP-IV, ADHD Rating Scale, Conners, EDAH) ayudan a ordenar y medir, pero «en ningún caso» son el único método ni sustituyen a la entrevista, dice la guía del SNS. Os explicamos cuál podéis rellenar en casa y cómo se lee en test de TDAH para padres y profesores.

Qué hay que descartar antes. Visión, audición, sueño insuficiente, ansiedad, depresión, un trastorno del lenguaje, una dificultad específica de aprendizaje, altas capacidades aburridas en clase o una situación familiar que consume toda su energía. Todo eso produce despistes y movimiento, y ninguno es TDAH.

Qué funciona: pautas en casa, intervención psicopedagógica y psicológica, coordinación con el colegio

Las dos guías que seguimos coinciden en lo esencial y lo ordenan por edad e intensidad.

Menores de 5 años

NICE es clara: lo primero, y a menudo lo único, es un programa de entrenamiento para padres centrado en TDAH, en grupo (NICE NG87, 1.5.7). No porque lo estéis haciendo mal, sino porque a esta edad la palanca sois vosotros. La medicación no se plantea sin una segunda opinión de un servicio especializado (1.5.9).

A partir de 5 o 6 años

  • Información para el niño y para vosotros. Entender quita culpa a todos.
  • Tratamiento psicológico conductual: entrenamiento para padres en manejo de la conducta, y con el niño, habilidades de autorregulación, resolución de problemas y habilidades sociales. La Guía del SNS lo recomienda como parte del tratamiento en todos los casos y como tratamiento inicial cuando los síntomas son leves o el diagnóstico no está claro (AEP EnFamilia, tratamiento del TDAH).
  • Intervención psicopedagógica: cuando hay repercusión en el rendimiento, la guía del SNS recomienda un tratamiento «individualizado y específico» de habilidades y competencias académicas: organización, planificación, técnicas de estudio adaptadas, lectura y escritura si hace falta (recomendación 7.2.3.1).
  • Adaptaciones en el colegio: la misma guía dice que cuando el TDAH afecta a la competencia académica, «las escuelas deberían llevar a cabo adaptaciones» (7.2.4.1): sentarle cerca, dividir las tareas, dar más tiempo en los exámenes, una agenda supervisada, instrucciones cortas y por escrito.
  • Tratamiento combinado cuando el TDAH es moderado o grave: la guía del SNS recomienda unir el tratamiento psicológico conductual, el farmacológico y la intervención psicopedagógica en la escuela (7.4.2.1). Las tres patas, coordinadas.

Lo que podéis empezar hoy en casa

  • Rutinas visibles: un horario en la nevera. Lo escrito no se discute cada tarde.
  • Una orden a la vez, corta y mirándole. «Ve a por el pijama» funciona; una lista de tres cosas no.
  • Trocead las tareas: diez minutos de deberes, pausa de movimiento, otros diez. Con un reloj a la vista.
  • Reforzad lo que hace bien en el momento y con palabras concretas. Oye «no» decenas de veces al día; necesita oír también lo otro.
  • Anticipad qué va a pasar y qué esperáis de él antes de cada situación difícil.
  • Sueño y movimiento: dormir poco lo empeora todo; el ejercicio diario lo suaviza.

Nada de esto cura el TDAH. Todo esto hace el día más llevadero y es la base sobre la que lo demás funciona.

La medicación: quién la decide y qué preguntar

Es el punto que más miedo da; merece hablarlo sin dramatismos en ninguna dirección.

Quién la decide. Solo un médico con formación y experiencia en TDAH (NICE, 1.7.2). En España, habitualmente el neuropediatra o el psiquiatra infantil, a veces el pediatra. Ni el colegio, ni el psicólogo, ni nosotros. Y nunca a partir de un cuestionario.

Cuándo se plantea. NICE la reserva para niños de 5 años en adelante cuyos síntomas siguen causando un deterioro significativo después de haber probado y revisado los cambios en el entorno, y tras haber hablado con la familia de beneficios y riesgos (1.5.13). La guía del SNS la incluye en el tratamiento combinado del TDAH moderado o grave.

Qué fármacos. El de primera elección en niños y adolescentes es el metilfenidato, en cualquiera de sus formas de liberación (NICE 1.7.7; GPC del SNS 7.3.2.1, que añade la atomoxetina como alternativa recomendada). Existen otras opciones si no funciona o no se tolera. Según la Asociación Española de Pediatría, entre el 70 y el 80 % de los pacientes responden bien al primer fármaco que se prueba (AEP EnFamilia).

Efectos secundarios frecuentes. La ficha técnica del metilfenidato, recogida en la guía del SNS, cita pérdida de apetito y de peso, dificultad para dormir, dolor de cabeza, nerviosismo, tics y aumento de la frecuencia cardiaca y la tensión arterial. La AEP añade que suelen aparecer al inicio, ser leves y transitorios, y que rara vez obligan a suspender el tratamiento. Por eso se controlan peso, talla, pulso y tensión antes de empezar y de forma periódica (talla cada 6 meses; peso a los 3 y 6 meses y luego cada 6), y se anota todo en la curva de crecimiento (GPC 7.3.12; NICE 1.8.5).

Qué preguntar al médico (llevadlo escrito):

  • ¿Qué esperamos que mejore y cómo lo medimos en casa y en el cole?
  • ¿Qué efectos secundarios vigilamos las primeras semanas y a quién avisamos?
  • ¿Cada cuánto revisamos peso, talla y tensión? ¿Se toma en vacaciones? ¿Cuándo se reevalúa?
  • ¿Y la terapia y el colegio mientras tanto? (La respuesta correcta es: siguen.)

Hay familias que medican y familias que esperan. Ambas decisiones son legítimas si se toman con información y se revisan. Lo que no funciona es medicar y dejar todo lo demás, ni negarse a hablar de ello cuando el niño está sufriendo.

Lo que suele acompañar al TDAH: lenguaje, coordinación, ansiedad, autoestima

El TDAH pocas veces viene solo, y esto explica por qué un solo profesional no suele bastar. La guía del SNS y la revisión de Pediatría Integral recogen, entre lo más frecuente:

  • Lenguaje. Hasta un 35 % empezó a hablar tarde, y entre el 10 y el 54 % tiene dificultades expresivas, sobre todo pragmáticas: contar algo en orden, mantener el hilo. Nadie lo había mirado porque «habla mucho».
  • Coordinación motora. Alrededor de la mitad: se le caen las cosas, escribe fatal, le cuesta vestirse. No es torpeza.
  • Aprendizaje. Más del 30 % tiene además una dificultad específica (lectura, escritura, cálculo) que no mejora sola tratando la atención.
  • Conducta. El trastorno negativista desafiante aparece entre el 40 y el 60 % de las series clínicas; a menudo es el resultado de años de choque.
  • Ansiedad y ánimo. Entre el 8 y el 30 % tiene un trastorno de ansiedad, y entre el 4 y el 30 % síntomas depresivos, más cuanto mayor es el niño.
  • Sueño. Les cuesta dormirse y dormir de un tirón, y eso lo empeora todo al día siguiente.

Y una que no aparece en las tablas: la autoestima. Un niño con TDAH sin diagnosticar acumula años de «no te esfuerzas» y llega convencido de que es tonto o malo. Reparar eso es parte del tratamiento, no un extra.

Cómo lo trabajamos nosotros

En anda CONMiGO no diagnosticamos TDAH ni prescribimos medicación: eso es del médico. Hacemos lo que las guías ponen en el centro del tratamiento y que no cabe en una consulta de veinte minutos: la parte psicológica, la psicopedagógica y la coordinación con el colegio y con vosotros. En equipo, porque el TDAH no vive en una sola disciplina:

  • Psicopedagogía: funciones ejecutivas, organización, técnicas de estudio adaptadas; si hay dificultad de lectura o escritura, también. Y la coordinación con el colegio: hablamos con el tutor y el orientador, y proponemos adaptaciones concretas.
  • Psicología: regulación emocional, tolerancia a la frustración, autoestima, habilidades sociales; y con vosotros, pautas para casa que no dependan de gritar más alto.
  • Terapia ocupacional cuando hay dificultades de coordinación, de regulación sensorial o de autonomía (vestirse, escribir, comer sin levantarse).
  • Logopedia cuando el lenguaje, la comprensión o la lectoescritura van por detrás.

Los profesionales que le atienden hablan entre sí y tienen un plan común con vosotros dentro. Si toma medicación, nos coordinamos con quien la prescribe.

No hace falta que sepáis qué necesita ni cómo se llama. Contadnos qué habéis notado, desde cuándo, y qué os dice el colegio. A partir de ahí miramos juntos. Si queréis seguir leyendo: qué son las funciones ejecutivas, técnicas de estudio para niños con TDAH y problemas de aprendizaje de 6 a 12 años.

Fuentes

  1. Catalá-López F. et al. Prevalence of ADHD among children and adolescents in Spain: systematic review and meta-analysis. BMC Psychiatry 2012 — Prevalencia única del artículo: 6,8 % (IC 95 % 4,9-8,8), 14 estudios, 13.026 menores de 18 años (abstract consultado vía Europe PMC, PMID 23057832)
  2. Guía de Práctica Clínica sobre el TDAH en niños y adolescentes (SNS, versión completa) — Diagnóstico exclusivamente clínico por facultativo con experiencia (5.2.1, 5.2.2); cuestionarios nunca únicos; persistencia en adolescencia (casi 80 %, un tercio con criterios completos); comorbilidad lenguaje (35 % / 10-54 %) y coordinación (47-52 %); tratamiento combinado en moderado-grave (7.4.2.1); reeducación psicopedagógica (7.2.3.1); adaptaciones escolares (7.2.4.1); metilfenidato y atomoxetina recomendados (7.3.2.1); efectos adversos del metilfenidato (ficha técnica); controles de peso, talla, TA y FC (7.3.12)
  3. GuíaSalud — ficha de la GPC del TDAH — Autoría y promotor (Ministerio de Sanidad); ámbito: escolares y adolescentes, no menores de 6 años
  4. NICE NG87 — ADHD: diagnosis and management (Recommendations) — 1.3.1 quién diagnostica; 1.3.3 criterios y 2 o más contextos; 1.5.7 entrenamiento a padres como primera línea en menores de 5; 1.5.9 sin medicación en menores de 5 sin segunda opinión; 1.5.13 medicación solo tras modificaciones ambientales; 1.7.2 quién inicia la medicación; 1.7.7 metilfenidato primera línea; 1.8.5 controles de talla y peso
  5. AEPap — Algoritmo TDAH — Criterios DSM-5 (6 síntomas, 6 meses, antes de los 12 años, 2 o más ambientes); ruta pediatra de AP → neuropediatría / salud mental; escalas usadas en España
  6. Pediatría Integral 2025 — Trastorno por déficit de atención e hiperactividad — 2-3 niños por cada niña; presentación por edades; en adolescencia baja la hiperactividad y persiste la disfunción ejecutiva; comorbilidad: aprendizaje >30 %, TND 40-60 %, ansiedad 8-30 %, depresión 4-30 %; efectos secundarios más frecuentes (insomnio, apetito)
  7. AEP EnFamilia — Trastorno por déficit de atención/hiperactividad: tratamiento — Terapia cognitivo-conductual como tratamiento inicial en síntomas leves, diagnóstico no claro o menores de 5; tratamiento combinado si la repercusión es importante; 70-80 % responden al primer fármaco; efectos secundarios al inicio, leves y transitorios; control de peso, talla, pulso y tensión

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