Qué son
Hablamos de altas capacidades intelectuales cuando una persona destaca de manera sobresaliente sobre la media de la población en todas las áreas y aptitudes de la inteligencia. Este rasgo aparece desde edad temprana: son niños con una marcada precocidad intelectual, que alcanzan hitos intelectuales o psicomotores antes de lo esperado, por ejemplo hablando antes de los 2 años o leyendo y escribiendo antes que sus compañeros.
La Organización Mundial de la Salud considera superdotados a los niños con un cociente intelectual igual o superior a 130. La herencia familiar pesa mucho en el desarrollo posterior de las altas capacidades, pero igual de importante es un ambiente rico y estimulante. Muchas familias cuentan que fueron bebés muy demandantes, con una coordinación psicomotriz alta, que dijeron sus primeras palabras o respondieron a su nombre antes que otros niños de su edad.
Señales que suelen aparecer
- Interés limitado a pocas actividades, con las que se apasionan durante meses y a las que dedican casi todo su tiempo.
- Aburrimiento cuando ya han aprendido algo, y búsqueda continua de actividades y aprendizajes nuevos.
- Pueden parecer despistados o con problemas de atención, por el poco interés hacia lo ya aprendido, lo repetitivo o lo rutinario.
- Tendencia al aislamiento social, por el tiempo que dedican a sus intereses y porque estos son poco habituales entre niños de su edad. Eso los hace más vulnerables al acoso escolar.
- Autosuficiencia y preferencia por trabajar solos antes que en grupo.
- Aprenden conceptos nuevos en menos tiempo; pensamiento fluido y flexible, gran capacidad de abstracción y síntesis.
- Mucha sensibilidad emocional: emociones intensas, a veces desmesuradas respecto a lo que las provoca.
- Perfeccionismo y autoexigencia, con dificultad para tolerar la frustración. Esa mezcla provoca con frecuencia rabietas y conductas disruptivas.
Cómo evaluarlo bien
Estas señales ayudan a detectar y evaluar un posible caso de altas capacidades. La evaluación sirve para diseñar un programa de enriquecimiento en el que el niño siga aprendiendo de acuerdo con sus características, cuidando su desarrollo personal, emocional, social y académico. Cada caso se observa y evalúa de forma individual; sobre eso se construye el programa de prevención y apoyo.
Un punto clave: no confundir las señales de las altas capacidades con otros trastornos de síntomas parecidos. El aislamiento social puede leerse como un rasgo del espectro autista, y el exceso de actividad y la desatención como TDAH. Por eso la valoración importa tanto.