Autismo · 22 de febrero de 2024

Autismo de 3 a 12 años: en el cole y en casa, y qué apoyos ayudan

Cómo se ve el autismo de 3 a 12 años, por qué el diagnóstico llega tarde (más en niñas), qué apoyos funcionan en el cole y qué hacer en casa.

Escrito por Irene López Rodríguez, directora clínica de anda CONMiGO. Psicóloga, orientadora educativa y especialista en atención temprana.

Cuando el diagnóstico llega tarde (y por qué pasa más en niñas)

Muchas familias llegan a nosotros con un niño de siete, nueve u once años y la misma frase: «siempre supimos que era distinto, pero nadie nos dijo nada». No es raro. En España la edad media de diagnóstico de autismo supera los cinco años, según la Confederación Autismo España, aunque las señales suelen estar ahí desde los 18 o 24 meses.

¿Por qué se tarda tanto? La guía británica NICE da varias razones que se repiten en las consultas: el autismo se reconoce menos en las niñas; se pasa por alto en niños que hablan bien; y cuando un niño mayor llega por primera vez a valoración, sus señales pueden haber quedado tapadas por sus propias estrategias para salir adelante y por un entorno que le ha ido protegiendo sin darse cuenta. También se pierde en niños con discapacidad intelectual, donde todo se atribuye a ella.

En las niñas, además, el cuadro se ve distinto. El NHS británico explica que a muchas les cuesta más notárselo porque enmascaran: copian cómo se comportan y juegan otras niñas, y muestran menos conductas repetitivas que los niños. Autismo España añade que en niñas y mujeres el diagnóstico se retrasa significativamente más y que reciben más diagnósticos previos erróneos (ansiedad, timidez, «es muy sensible»), lo que retrasa los apoyos.

Si os reconocéis aquí, dos cosas. Una: llegar tarde no es culpa vuestra. Dos: nunca es tarde para que vuestro hijo o hija tenga los apoyos que necesita. Si tenéis dudas sobre las primeras edades, en señales de autismo en bebés las repasamos mes a mes. Aquí hablamos de lo que viene después: de los 3 a los 12 años, en casa y en el cole.

De 3 a 6 años: juego, lenguaje, rutinas

En infantil el autismo se nota sobre todo en tres sitios: cómo juega, cómo habla y cómo lleva los cambios. La Asociación Española de Pediatría recoge las señales a partir de los 36 meses; traducidas a escenas de casa y de patio:

En el juego y la relación

  • Le cuesta unirse al juego de otros niños o lo intenta de una forma que no encaja (se mete en medio, cambia las reglas, se va).
  • Prefiere jugar solo, y con frecuencia a lo mismo: alinear coches, girar ruedas, ordenar por colores.
  • No hace juego de «como si» con otros: no juega a las familias, a los médicos, a ser un superhéroe o una profesora. Los CDC sitúan este juego de roles como algo que la mayoría de los niños hace a los cuatro años.
  • Apenas imita, no enseña cosas a los demás y usa poco la mirada para relacionarse.
  • Con los adultos va de un extremo a otro: o muy intenso, o indiferente.
  • Reconoce poco la alegría o la tristeza de los demás.

En el lenguaje

  • Habla poco o tarde, y no lo compensa con gestos. O habla mucho, pero de sus temas y sin adaptarse a quien tiene delante.
  • Repite frases de dibujos o de anuncios fuera de contexto (ecolalia), o habla de sí mismo en tercera persona.
  • La entonación suena distinta: monótona, cantarina, como de otro sitio.
  • Consigue las cosas por su cuenta en lugar de pedirlas.

En las rutinas y los sentidos

  • Insiste en hacer las cosas siempre igual y un cambio pequeño (otro camino al cole, un plato distinto) le desborda.
  • Lleva siempre el mismo objeto y no puede soltarlo.
  • Le molestan sonidos, texturas o el roce de la ropa; o reacciona de forma inusual al dolor.
  • Aletea las manos, se balancea o anda de puntillas cuando está nervioso o contento.

Ninguna de estas cosas, sola, es autismo. Muchos niños de cuatro años alinean coches. Lo que orienta es el conjunto y la intensidad, y eso se mira con calma, en varias situaciones. Si el lenguaje es lo que más os preocupa, la logopedia lo valora sin necesidad de etiqueta previa.

De 6 a 12 años: amistades, aula, ansiedad

En primaria cambia el escenario. Las exigencias sociales suben (grupos, dobles sentidos, normas no escritas) y el niño que en infantil «iba a su aire» empieza a quedarse fuera. La AEP describe las señales a partir de los cinco años pensando justo en los niños que pasaron desapercibidos antes por tener menos afectación:

  • Amistades: tiene pocos amigos cercanos y pasa más tiempo solo; quiere relacionarse pero no sabe cómo, o no le interesa lo que interesa a los demás.
  • Lenguaje fluido pero poco adecuado al contexto: habla espontáneamente casi solo de sus temas, con vocabulario inusual para su edad; se toma las cosas al pie de la letra y no pilla la ironía ni las bromas.
  • Normas no escritas: le cuesta captar lo que se espera en el vestir, en la forma de hablar, en los intereses «de su edad».
  • Cambios y espacios poco estructurados: el recreo, el comedor, la excursión o el día que falta la profesora le desorganizan, aunque sean cosas que a otros niños les gustan.
  • Reacciones intensas cuando se le insiste en algo que no es su foco de interés o se invade su espacio.
  • Perfil desigual: puede leer o saber de dinosaurios muy por encima de su edad y a la vez tener torpeza motora o dificultad para atarse los cordones. En ocasiones destaca de forma sorprendente en matemáticas, música o dibujo.

Y una cosa que a menudo es lo primero que se nota en casa: la ansiedad. El NHS señala que las personas autistas tienen más probabilidad de vivir ansiedad. En primaria se traduce en dolores de tripa los domingos, explosiones al volver del cole después de haber aguantado todo el día, negativas a ir, sueño peor. Si esto os suena, en la ansiedad infantil lo desarrollamos.

Hay un dato que no queremos esconder. Autismo España recoge que más de la mitad del alumnado con autismo y discapacidad intelectual sufre acoso escolar, y que la cifra llega al 80 % cuando no hay discapacidad asociada. Es decir: el niño que «se nota menos» es el que más riesgo tiene. Si sospecháis algo, en acoso escolar: cómo detectarlo y qué hacer tenéis pasos concretos.

Qué apoyos ayudan en el cole

En España, según Autismo España, hay cerca de 108.000 alumnos autistas y el 85 % está escolarizado en centros ordinarios. El cole, por tanto, es el sitio donde vuestro hijo pasa más horas fuera de casa, y donde los apoyos marcan la diferencia. Lo que recomiendan las guías y lo que vemos que funciona:

  • Anticipar. Que sepa qué va a pasar y en qué orden: agenda visual del día, aviso con tiempo de los cambios (excursión, sustituto, simulacro). NICE lo resume en «aumentar la estructura y minimizar la imprevisibilidad».
  • Apoyos visuales con sentido para él: palabras, imágenes o pictogramas que digan qué se espera y cuánto queda.
  • Cuidar lo sensorial. Luz, ruido, colores de la clase: NICE pide tenerlo en cuenta. El NHS habla de poder ir a un espacio tranquilo y de disponer de más tiempo para algunas tareas.
  • Un adulto de referencia en el centro que le conozca y a quien pueda acudir, y una comunicación fluida familia-cole: una libreta, un correo semanal, lo que os funcione.
  • El patio no se deja al azar. Es el momento menos estructurado del día y donde más se sufre. Juegos dirigidos, un rincón tranquilo o un compañero de apoyo cambian la mañana.
  • Adaptaciones cuando hacen falta: instrucciones por escrito, dividir las tareas en pasos, exámenes en un espacio sin ruido. En el sistema español eso se articula como alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, a través del equipo de orientación del centro.

Pedidlo por escrito y con ejemplos: «cuando cambia la rutina sin aviso, se bloquea y luego explota en casa». Cuanto más concreto, más fácil que el centro actúe. En neurodivergencia en la escuela contamos cómo plantear esa conversación, y en técnicas de estudio para niños con autismo hay ideas para el trabajo en casa.

Qué se trabaja en terapia

Primero lo que no es: no hay pastillas para el autismo. NICE desaconseja expresamente medicación para sus características nucleares, y Autismo España pide práctica basada en evidencia, combinando el aval científico, el criterio profesional y las preferencias de la persona. Desconfiad de cualquier «tratamiento» que prometa curar.

Lo que sí tiene respaldo, y lo que hacemos en nuestros centros, es trabajar en equipo sobre lo que le pasa a este niño en su vida:

  • Comunicación social. NICE recomienda intervenciones basadas en el juego, con padres y profesores dentro, para aumentar la atención compartida, el enganche y la comunicación de ida y vuelta. En infantil, a través de los padres y educadores; en primaria, también a través de compañeros. Lo lleva un profesional formado, pero el objetivo es que ocurra en el día a día.
  • Logopedia: desde la comunicación previa a las palabras (gestos, imágenes, sistemas alternativos de comunicación) hasta lo que en primaria llamamos pragmática: turnos, dobles sentidos, cómo se empieza y se acaba una conversación.
  • Terapia ocupacional: valora el perfil sensorial (qué le desborda y qué le calma) y da pautas para casa y cole; trabaja también la autonomía (vestirse, comer, escribir). Más en terapia ocupacional e integración sensorial en TEA.
  • Psicología: emociones, ansiedad, flexibilidad ante los cambios y habilidades sociales en grupo pequeño, donde se practica lo que después se usa en el patio.
  • Familia. No como espectadores: os enseñamos lo que hacemos y por qué, para que en casa se siga la misma línea. NICE insiste en que las pautas se apliquen igual en casa y en el cole.

Cada plan se revisa con objetivos concretos y un plazo. Si algo no cambia, se cambia la estrategia; no se insiste años en lo mismo.

Qué podéis hacer en casa

El NHS resume el papel de la familia en tres ideas que suscribimos: mantened las rutinas que conoce y avisad de los cambios cuanto antes; no intentéis cambiar conductas que no hacen daño a nadie (aletear, hablar de trenes, comer siempre lo mismo un tiempo); y dadle espacio y tiempo para descansar cuando llega desbordado, antes de pedirle nada.

Ideas concretas por edad:

De 3 a 6 años

  • Jugad a su lado antes que con él: copiad lo que hace, esperad a que os mire, añadid un paso pequeño.
  • Un panel con fotos del día (cole, comida, parque, baño, cama). Al terminar cada cosa, la quita él.
  • Pocas palabras y claras: «primero zapatos, luego parque».
  • Una caja de cosas que le calman (una manta, un peluche, unos cascos) siempre en el mismo sitio.

De 6 a 12 años

  • Un rato de descompresión al volver del cole, sin preguntas, antes de deberes.
  • Explicad las normas no escritas tal cual, sin dar por hecho que las sabe: «cuando alguien dice "qué gracioso" con esa cara, no lo dice en serio».
  • Preparad juntos las situaciones nuevas: quién va a estar, cuánto dura, qué hacer si quiere irse.
  • Cuidad su tema favorito: es su forma de conectar y una puerta para hacer amigos con los mismos intereses.
  • Hablad con él del autismo con naturalidad, a su medida. Saber por qué le pasan las cosas quita culpa y da herramientas.

Y cuidaos vosotros. El NHS lo incluye entre las recomendaciones a las familias: pedid información sobre cursos para padres y sobre apoyo emocional también para vosotros. Un adulto cansado y solo acompaña peor, y no es una debilidad decirlo.

Si tenéis dudas de por dónde empezar, contadnos qué habéis notado en casa y qué os dicen en el cole. No hace falta que sepáis qué necesita ni cómo se llama: eso es lo que miramos juntos. Nuestra orientación inicial no diagnostica, pero sí os dice qué merece una valoración completa y qué puede esperar. Si ya tenéis un diagnóstico reciente, qué hacer después del diagnóstico de autismo os puede ayudar a ordenar los primeros pasos.

Fuentes

  1. Confederación Autismo España — Detección y diagnóstico — La edad media de diagnóstico en España supera los 5 años; las personas diagnosticadas tarde no han dispuesto de apoyos.
  2. NICE CG128 — Autism spectrum disorder in under 19s: recognition, referral and diagnosis (rec. 1.2.5 y 1.2.7) — Infrarreconocimiento en niñas; señales enmascaradas por estrategias de afrontamiento y entorno protector; se pierde en niños verbalmente capaces y con discapacidad intelectual.
  3. NHS — Signs of autism in children — Niñas: enmascaramiento, copian cómo juegan otras, menos conductas repetitivas; niños mayores: pocos amigos cercanos, más tiempo solos, toman las cosas literalmente; mayor probabilidad de ansiedad.
  4. Confederación Autismo España — Niñas y mujeres: detección y diagnóstico — El diagnóstico en niñas y mujeres se retrasa significativamente más y reciben más diagnósticos previos erróneos.
  5. AEP EnFamilia — Señales de alerta para la detección del autismo — Señales a partir de 36 meses (comunicación, sociales, intereses y conductas) y a partir de 5 años (lenguaje fluido poco adecuado al contexto, normas culturales, cambios, perfil desigual de habilidades).
  6. CDC — Signs and Symptoms of Autism Spectrum Disorder — Juego de roles (profesor, superhéroe) como hito a los 48 meses; ecolalia, alinear objetos, reacciones sensoriales.
  7. Confederación Autismo España — Educación — 107.977 alumnos autistas, 85 % en modalidad ordinaria; más del 50 % con discapacidad intelectual sufre acoso, 80 % sin ella.
  8. NICE CG170 — Autism spectrum disorder in under 19s: support and management — Apoyos visuales, sensibilidades sensoriales (luz, ruido), aumentar estructura y minimizar imprevisibilidad; intervención social-comunicativa basada en el juego con padres/profesores/compañeros; no usar antipsicóticos para las características nucleares; aplicación consistente casa-cole.
  9. NHS — Supporting an autistic child — Mantener rutinas y avisar cambios cuanto antes; no cambiar conductas que no hacen daño; controlar luz y ruido; espacio y tiempo para descansar; apoyo SEN, zona tranquila y más tiempo; cursos y apoyo para los padres.
  10. Confederación Autismo España — Apoyos y principios de intervención — Individualización, calidad de vida, transformación de entornos y práctica basada en evidencia (aval científico + criterio profesional + preferencias).

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